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Butch Cassidy
HISTORIA

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Parte 16

En el capítulo anterior Butch Cassidy y Sundance Kid son asesinados por un grupo de hombres armados en una pensión ubicada en la localidad de San Vicente, Bolivia.
 Si bien fueron enterrados como NN, lo que sí fue posible determinar, en aquel entonces,  es que se trataba de dos extranjeros, y  justamente la policía  había sido alertada por la justicia de  dos prófugos peligrosos con esa descripción, acusados de ser los autores del asalto al empleado Carlos Peró de la Compañía Aramayo de Bolivia,  los cuales debían ser detenidos vivos o muertos.
Las identidades de Butch y Sundance fueron reconocidas por: el dueño de la pensión, que confirmó que ambos estaban hospedados en el lugar, pese a que nunca los había visto ni habían mostrado ningún documento que los identificara, y en  la morgue por Carlos Peró que dijo solo reconocer sus vestimentas ya que nunca les pudo ver la cara. Además sus rostros estaban totalmente desfigurados por los disparos recibidos, impidiendo el reconocimiento de sus características faciales por parte de quienes decían conocerlos. Los criminales, debido a estas dudas que surgieron sobre sus identidades, fueron enterrados en el cementerio de San Vicente como desconocidos.

Los que quedó de ellos despertó dudas
Entre los objetos incautados a Cassidy había una libreta con anotaciones de la cual pocos datos pudieron extraerse, debido a que tenía una letra poco legible  y quince tarjetas personales a nombre de Enrique Hutcheon, dato que llamó la atención a los investigadores, pareciéndoles sumamente extraño que alguien tenga tantas tarjetas de otra persona, induciéndolos a manejar otras teorías. La primera se basaba en la posibilidad que fuera el nuevo seudónimo que este pensaba adoptar y la otra, que sonó muy fuerte y despertó un gran incógnita aun no resuelta, es que podría ser  Hutcheon el que realmente murió y no Butch, como se decía.
Con respecto a Sundance también se generó una gran incógnita sobre su real identificación, cuando descubrieron entre sus pertenencias personales un diccionario ingles, basándose que ambos hablaban el idioma perfectamente ya que era su idioma de origen.
Como verán, el tiroteo de San Vicente dejó abierto los suficientes resquicios como para que se crearan todo tipo de interrogantes. El hecho de que los muertos no hubiesen sido identificados de manera oficial fue el puntapié inicial para que la gente creara  historias, basada en la falta de credibilidad de las versiones sobre la muerte de Butch y Sundance, que dieron origen a un sin fin de versiones sobre los hechos acaecidos.
La Agencia Pinkerton fue la primera en no creer en esas muertes al mantener abierta la búsqueda de Butch y Sundance e incluso manifestó considerar un invento planeado y alentado por ellos mismos, a fin de que abandonaran su persecución para liberarse definitivamente y así poder regresar de incógnito y a salvo a su país natal. En 1921, el Sr. Pinkerton le dijo a un agente: "lo último que se supo del Sundance Kid era que estaba en una cárcel de Perú por intentar asaltar un banco y que Butch Cassidy según datos participó del hecho, pero pudo escapar y se supone que haya retornado a Argentina".
La noticia del enfrentamiento en San Vicente y posterior muerte de dos delincuentes y un soldado, se conoció casi de inmediato en Buenos Aires, a través del Diario La Prensa, en donde en una breve crónica anunció el hecho, sin entrar en demasiados detalles y sin dar la identidad de los bandidos fallecidos, debido a que no habían sido confirmadas sus identidades.
La noticia que Butch y Sundance habían sido asesinados no tardó en llegar a Chubut, acompañada de distintas versiones y llenas de incógnitas que circulaban en cuanto a la muerte de los bandidos, reavivando el fuego de los recuerdos entre los pobladores del lugar.
En Chubut, según un artículo del diario The Standard de 1911, casi no había habitante que no cuente al ocasional viajero algún encuentro casual con alguno de ellos o con los tres, en su gran mayoría inventados. Encuentros, que ellos relataban como casuales, ya que nadie parecía identificarlos en el momento en que se produjeron y que se dieron en algún boliche, o evento campero o al darle refugio en sus  propios ranchos, cuando estos andaban de gira. Convirtiéndose estas historias en una atracción más para los viajeros que andaban por la región.

Las múltiples  muertes de Butch y Sundance
Los bandidos revivieron para morir y renacer muchas veces. La mayoría aluden a Cassidy, dejando en evidencia que la memoria popular de esos pueblos perdidos del sur se resistía a olvidarlo. Así llego a ser hombre de negocios, vendedor ambulante, banquero, estanciero, cazador, minero, ingeniero civil, ferroviario, vendedor de zapatos, y extra en Hollywood. Se dice que Butch murió en distintas fechas: en Denver, en Utha, en México, en Chile, en Arizona y en Washington, en distintos años. Ante las dudas que surgieron en torno a su muerte y el comentario que había logrado regresar a Estados Unidos, hizo que apareciera un impostor que tenía un gran parecido con Butch. Su nombre era William T. Phillips y era dueño de una tienda de maquinarias agrícolas en Spokane. Con su parecido logró engañar  a unos cuantos amigos de Butch en Wyoming, que hacía muchos años que no lo veían. Pero después que Phillips murió en 1937, su viuda le contó al historiador de Utah Charles Kelly que su esposo había conocido a Cassidy pero que él no era el famoso bandido.
Sin embargo, existieron datos como los aportados por la hermana de Butch, Lula Parker Betenson, en la que afirma que él regresó vivo a Estados Unidos y vivió en el anonimato por años, hasta su muerte que se produjo en 1937. En el libro que ella escribió y tituló “Butch Cassidy, mi hermano”, cita varias situaciones en las que personas que conocían a Butch se reencontraron con él con posterioridad a 1908, y  relata  una detallada "reunión familiar" en donde estuvo Butch, su hermano Mark, su padre, y ella, en 1925.
En el caso de Sundance, sus “resurrecciones” no fueron tantas pero no dejan de ser interesantes las historias que se crearon en torno a él. En una de las historias que circulan, lo sitúan en América Central realizando asaltos a mano armada junto a Pancho Villa, también en un viaje a Europa o luchando con los árabes contra los turcos en la Primera Guerra Mundial, terminando sus días en su país natal rodeado de sus familiares y amigos. La familia de Sundance cree que murió en San Vicente porque sus cartas dejaron de llegar  coincidentemente después del incidente.
Con respecto a Etta Place, la encantadora y enigmática mujer de Sundance, tampoco pudo escapar de la imaginación de la gente, creándose varias versiones en torno a su vida.  De las cuales la más conocida era que ella tras irse de Argentina, se había radicado en Denver -hasta su muerte en 1924-, y que allí se había casado con un tendero que le dio una vida tranquila, sin sobresaltos y varios hijos a quien crío con dedicación y esmero, dejando -vaya a saber en que rincón de su alma- esa Etta que deslumbro con sus habilidades a sus vecinos y conocidos en la  recóndita Patagonia. A Sundance nunca más lo volvió a ver, pese al amor, la complicidad y el espíritu aventurero, que los unió en sus años dorados.
Próximo capítulo, el final de esta historia.
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