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Butch Cassidy
HISTORIA

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PARTE 7

Continuando con esta historia,  en el capítulo anterior se relató  las consecuencias funestas que produce el telegrama enviado por el Gobernador Lezana, con el objetivo que se le rechace desde el gobierno el pedido de tierras realizado por el Vicecónsul de los Estados Unidos George Newbery, con el fin de establecer una colonia norteamericana en el sur argentino. Noticia que produce amplio malestar dentro de la comunidad americana residente en el  lugar, quienes aspiraban a obtener en forma definitiva los títulos de propiedad de las tierras que ocupaban.

Produciéndose, tras conocerse la noticia, un asalto a mano armada, nada usual en la región, en donde son acusados dos inmigrantes de origen norteamericano. Hecho que se lo señaló, en ese entonces, como un acto de rebeldía por parte de los residentes en el lugar en repudio a las medidas tomadas por Lezana.

Los responsables del acto delictivo fueron detenidos, ante la sorpresa de todos e inclusive de la misma policía del lugar, en la Cabaña de  Sr. Cassidy y el  estimado matrimonio Place.

Butch y sus cómplices en problemas

Tras ser acusados y detenidos  Hood y Grice, la cadena solidaria entre los norteamericanos se puso en marcha  y Ricardo Perkins los asistió como traductor y mediador. Hecho que sorprendió dado que ocupaba un importante puesto en  la empresa que fue asaltada.

Para la tradición oral de aquel entonces,  Butch y sus amigos estuvieron detrás de este robo, como creadores intelectuales del plan, dado el estilo utilizado en el hecho, desconocido en esa región.

Lo más asombroso de esta situación es que casi al mismo tiempo en que Butch planeaba el robo que se le adjudicó –acusación que nunca pudo ser probada ante la justicia- organizaba una recepción de bienvenida en su  casa junto a Etta con todos los honores al Gobernador Lezana junto a la comitiva que lo acompañaba y vecinos - muchos de ellos norteamericanos- de la región, (anécdota que fue narrada en el capítulo 6).

Hood y Grice, al día siguiente de la detención se fugaron de la comisaría aprovechando la ausencia del comisario y sus dos ayudantes debido a que tuvieron que acudir ante la denuncia de un crimen que se produjo en la localidad cercana de Ñorquinco.

Tras los hechos, Butch se convierte en el tercer involucrado en el caso y es detenido inmediatamente. Primeramente por haber sido encontrados los acusados del asalto escondidos en un galpón de su propiedad  y en segundo lugar por ser sospechado de haber colaborado para la fuga de los acusados.

Su intérprete y mediador fue su amigo Ricardo Perkins, recuperando su libertad  el mismo día de su detención ya que la acusación por parte de la justicia no pudo ser probada, regresando a Cholila.

Mientras tanto Sundance y Etta, sin meditarlo demasiado ante las perspectivas que se presentaban, se  embarcaron hacia Chile, mas precisamente a Valparaíso, partiendo desde  Puerto Madryn como turistas de primera clase, como era su estilo.

Antes de partir Etta le dejó a Daniel Gibbon, su vecino y colaborador, dos baúles llenos de ropa y objetos personales de ambos y le dijo que pronto mandaría a alguien para que sean retirados, entregándole además en sus manos una carta para Butch.

Tanto Hood como Grice tras su fuga se perdieron de vista, lo último que se supo de ellos fue el testimonio de un baqueano que dijo haberlos visto cruzando la cordillera.

El principio del final

Este episodio, lamentablemente para Butch y su clan, los colocó irremediablemente en una situación sospechosa y complicada. De aquí en más ya nada será igual para ellos, es por esta razón que deciden poner distancia.

Está seguidilla de hechos, sin lugar a dudas, produce una fisura en la imagen que habían sabido ganar frente a su entorno, como ganaderos respetables. Quedó envuelto también, en situación dudosa, el comisario de Cholila Eduardo Humphreys –  muy amigo del Clan Cassidy- por no haber actuado con la idoneidad que requería el caso, impidiendo con su proceder  que el hecho sea esclarecido.

Al llegar Butch a la cabaña lo estaba esperando su amigo y confidente Daniel Gibbon, quien lo recibió con un fuerte abrazo de bienvenida, y con la carta que Etta y Sundance le había dejado antes de partir.

El contenido nunca se conoció pero se supone que le indicaban el lugar donde se iban a hospedarse en Valparaíso para reencontrarse pronto y sin inconvenientes.

Butch, como era de prever, ante el panorama nada favorable decide abandonar Chubut, a fin de poner distancia y reencontrarse con sus amigos en Chile, dejando a Daniel Gibbon a cargo de la Cabaña., con la esperanza de regresar y recuperar algún día su pacifica vida. Se despidió de su amigo Gibbon, según lo relatado por este, con el anhelo de que el tiempo amaine los ánimos y el hecho caiga en el olvido.

Los señores Brady y Linden entran en escena

A mediados de Enero de 1905 llegan al  prestigioso Hotel de la Bolsa ubicado en Río Gallegos, dos elegantes huéspedes, registrándose como Herbert Linden y compañía. Aunque curiosamente para los que conocían este dato, el que siempre tomaba la palabra y daba las ordenes era Brady, o sea el que no figuraba en el libro de ingresos al hotel.

El dueño del hotel, Santiago Allsop de origen norteamericano, ante la llegada de tan elegantes huéspedes y compatriotas, inmediatamente se presenta y se pone a su total disposición, presentándose Brady como hombre de negocios en busca de comprar tierra en Santa Cruz para la cría de ganado.

A través de Allsop, residente en el lugar desde hacía muchos años y muy bien relacionado dentro de la sociedad,  logran conocer y entablar relación con gente del lugar.

Según cuenta la tradición oral, Brady y Linden, a poco tiempo de estar instalados comenzaron a frecuentar el Club Progreso y el Café de Farina donde circulaban los principales hombres de negocios de Río Gallegos, consiguiendo relacionarse con muchos de ellos. Tanto Brady como Linden se distinguían por ser correctos y generosos con los mozos y el personal de servicio y por sus buenos modales. Demostrando con este proceder, utilizado naturalmente frente a la sociedad, que si bien eran hombres dedicados al campo atesoraban cierta experiencia mundana.

Al mes de estar instalados una tarde salieron de compras adquiriendo entre otras cosas, un largavista, municiones para carabina Winchester, herraduras para los caballos que habían comprado, dos buenas sillas de montar y víveres, manifestando que se preparaban para una recorrida extensa por la región a fin de inspeccionar personalmente los campos que les habían ofrecido para adquirir.

El 14 de Febrero, Brady y Linden dejaron sus habitaciones del Hotel y tras un placentero y liviano almuerzo fueron a buscar sus caballos, con las alforjas cargadas en sus hombros. El día anterior, Brady habían dado ordenes al encargado de la caballeriza que los preparara y ensillara antes de las 2 de la tarde, para una extensa recorrida que tenían prevista realizar por la región.

Al llegar a la caballeriza -10 minutos antes de las 14 Hs- le colocaron las alforjas con rapidez y salieron caminando llevándolos de las riendas a paso tranquilo rumbo al Banco de Tarapacá, faltando pocos minutos para la hora de cierre.

Esta historia continuará...

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