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18/02/10
Cayó 30% la venta de carne

El boicot que distintos grupos de consumidores pretenden armar contra la compra de carne, tal vez no sea necesaria.


 


De acuerdo con datos que maneja la Asociación de Propietarios de Carnicerías de Capital Federal, sólo durante la última semana la afluencia de consumidores a esos comercios se redujo un 20%, y sin que mediara ningún tipo de plan organizado por los compradores.


 


Incluso, en los locales del ramo se manejan datos todavía más elocuentes. Las carnicerías estiman que la venta de cortes vacunos se retrajo entre un 30% en los últimos diez días.


 


El motivo de esta marcada caída tiene que ver con la huída de los consumidores, o bien de su extremo cuidado a la hora de decidir qué comprar, dado que sufren las consecuencias del aumento de la carne, que ya ronda entre el 35% y el 40% desde que comenzó el año. A esto se le debe sumar el incremento del 10% que sufrieron los distintos cortes entre la Navidad pasada y fin de 2009.


 


“Si van a hacer algún boicot contra la compra de carne está bien, pero que también lleven carteles contra las subas en las naftas, en la medicina prepaga o en los útiles escolares”, se quejó Alberto Williams, vice presidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías.


 


La radiografía del “nuevo” comprador de carne muestra algunas de sus características. Su principal cualidad es la de estar atento a la aparición de ofertas. Hacia allí dirigirá su mira a la hora de gastar su dinero.


 


En segundo lugar, se terminó la acumulación de stock. Los carniceros sostienen que aquellos que compran sólo llevan lo necesario para el día o, a lo sumo, también para el siguiente. El último gran punto es que evitan los cortes más caros, como el lomo, y se inclinan por aquellos más económicos.


 


Esta serie de comportamientos ya estarían arrojando algún resultado.


En las carnicerías remarcan que los precios “todavía no cayeron”, aunque sí ven que al menos dejaron de crecer, todo un síntoma si se tiene en cuenta la tendencia alcista de las últimas semanas.


 


Del lado de los consumidores, en tanto, la visión es algo diferente. Héctor Polino, titular de la asociación Consumidores Libres, una de las que impulsaba el boicot a la compra de carne, afirmó que los valores “se redujeron entre 5% y 10%”, ante la menor afluencia de consumidores a los puntos de venta.


 


Lo que resta dilucidar ahora es cuál será la evolución que mostrarán las pizarras durante los próximos días. Según Williams, “esto se maneja en base a la oferta y la demanda, por lo que el futuro dependerá de cómo se mueva el ingreso de ganado al mercado de Liniers”.


 


Además, el directivo manifestó que “es posible que se observen bajas en los valores en caso de que se normalice el comercio”, aunque dudó de que esa hipotética de reducción fuera igual al promedio en que ya se incrementó desde que arrancó el año.


De todos modos, el representante de las carnicerías consideró que este proceso de reajustes de precios hacia abajo se podría mantener, aunque en la medida en que se mantenga la posición de los consumidores de no comprar carne.


Como ocurre en estos casos, los suplentes de los cortes vacunos no tardaron en aparecer. El pollo, el pescado y el cerdo ya se muestran como alternativas válidas para los compradores.


 


Aunque aquí también se comienzan a ver movimientos de precios hacia arriba. En el caso del pollo, por ejemplo, hasta la semana pasada se vendía a unos $ 120 por cajón. Producto de la mayor demanda, hoy toca los $ 150, e incluso algunos supermercados agotaron su stock.

16/02/10
Hoy Chabás inaugura las protestas

Los productores del campo nucleados en la Federación Agraria Argentina (FAA) comenzarán hoy con nuevo cronograma de protestas contra la falta de políticas del Gobierno y para reclamar soluciones para el agro. Así, con un tractorazo que realizarán en la localidad santafesina de Chabás, uno de los principales núcleos productivos de la pradera, arrancan las manifestaciones del 2010.


 


La protesta de la FAA, con diferencias entre el resto de las entidades que integran la Mesa de Enlace Rural, que recién prevé reunirse entre miércoles y jueves de esta semana, por lo cual no serán de la partida en esta instancia de acciones gremiales.


Para la entidad que preside Eduardo Buzzi, "no llegan" las respuestas del Gobierno para revertir la severa crisis de rentabilidad que soportan los pequeños y medianos chacareros del país, que atraviesan una situación "dramática", sostuvo el líder agrarista cuando anunció la medida el miércoles último.


 


De acuerdo con las estimaciones de la FAA, la movilización, que no incluirá cortes de rutas, reunirá a unos 700 productores trigueros, a la vera de la Ruta 33, quienes volverán a pedir la reapertura de los registros de exportaciones para el cereal.


El tractorazo comenzará a las 9.30 y posteriormente los productores realizarán una asamblea en Chabás, en el predio del ferrocarril, ubicado en la Ruta 33, frente a la comisaría, donde también reclamarán por los cambios que se aplicaron en la entrega de cartas de porte, así como las retenciones segmentadas para maíz y soja, pendientes de definir por parte del Gobierno.


 


La Federación Agraria reiteró, además, que realizará una nueva protesta el 26 de febrero frente al puerto bonaerense de Quequén, aunque las autoridades de Carbap indicaron que esta última acción gremial está supeditada al resultado de la primera asamblea triguera que la entidad llevará a cabo el 20 de este mes, que reunirá en Necochea a más de 90 sociedades rurales nucleadas en el ruralismo confederado.


 


Pese al anuncio del ministro de Agricultura, Julián Domínguez, de que se comercializaron poco más de 3,5 millones de toneladas de trigo y la gestión de 1 millón para destinarlo a la exportación, los productores reniegan de la falta de precio que tiene este cereal y el desinterés de los molinos para adquirir los lotes recién cosechados.


Además, la tormenta de acusaciones cruzadas que desató la suba en el precio de la hacienda en pie, así como el traslado al consumidor de esos mayores valores, también se incluirá entre los temas a evaluar durante la asamblea de mañana.

14/02/10
La escasez de ganado y el impacto social

Los pronósticos se cumplieron. Los precios se recalentaron. El margen de maniobra empequeñeció. En 2010, aun si se cerraran todas las exportaciones, aunque tengan el dinero suficiente, los argentinos no podrán comer la misma cantidad de carne de vaca que comieron en 2009. Al Gobierno le costará unos cuatros años recuperar la hacienda que, en 24 meses, se esfumó y dejó de formar parte del stock ganadero (ocho millones trescientos mil animales). Y, en el corto plazo, las medidas a las que puede recurrir para morigerar el impacto político son apenas dos. Entretanto, la tira de asado, made in las pampas, está a 27 pesos el kilo, un 25% más que el primer día del año (y dicen que la escalada no terminó).

La Presidenta dijo que lo que pasa es que llovió. Y no mintió. Y dijo también que ahora los ganaderos tienen pasto para que coman sus vaquitas y por eso las harán engordar y las venderán más tarde y a mejor precio. Y tampoco mintió del todo. El ministro de Agricultura se mostró contento porque, por fin, se recuperó el precio que cobran los productores por el ganado en pie. Y no mintió, de hecho es el mejor precio de los últimos veinte años, porque en los últimos 50 días subió un 100 por ciento. Pero los dos, Cristina Fernández de Kirchner y Julián Domínguez, eludieron el centro de la cuestión.

La Argentina tiene una nueva ganadería. Con muchísimos menos productores (se calcula que gran parte de los 60 mil establecimientos que cerraron en los últimos ocho años son ganaderos). Con muchas más empresas subsidiadas (desde que la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario impulsó en 2007 el engorde a corral con alimento balanceado a granos, los mentados feed lots se quintuplicaron), unas 1.800 firmas que el año pasado recibieron unos 600 millones de pesos (con surtidos escándalos de corrupción que hoy investiga el juez Daniel Rafecas).

De los feed lots salió el 50% de la carne que se consumió en la Argentina en 2009. Carne más tierna y menos sabrosa. Carne que pagó menos impuestos a las ganancias porque muchos de los grandes establecimientos están inscriptos como fideicomisos. Carne que necesita que el Gobierno pise el precio del maíz (para que los precios no se desbaraten). Toneladas de carne que también liberaron miles de hectáreas a la soja, un pilar fuerte del modelo, una fuente de divisas sin banco de suplentes.

“Lo que ocurrió en los últimos años es la eliminación del pequeño productor. En la cuenca del Salado, por ejemplo, los campos de doscientas hectáreas, con cien vacas, lograban con un manejo eficiente 70 terneros por año lo que equivalía a un ingreso anual de 35 mil pesos. Con eso el chacarero tenía que pagar la tasa inmobiliaria, la tasa vial, el veterinario, la comida y mandar a sus hijos al colegio”, señala Miguel Schiaritti, presidente de la Cámara de Industria y Comercio de la Carne (Ciccra).

Dicen las estadísticas que la participación del productor en el negocio bajó de un 24% histórico a un 18% en 2009. El 68% de los productores, según estimaciones de las entidades agropecuarias, tienen menos de 250 animales y generan el 30% del total de la producción (que el año pasado fue de 3.300 millones de toneladas y este año, según Ciccra, será de 2.400 millones). Los grandes productores –que son empresas porque el clásico ganadero oligarca fue reemplazado por Coto, Eurnekian, Irsa y Werthein– generan también el 30% del total. El resto queda en manos de productores a los que se denomina medianos. El Senasa hace otro recorte posible y concluye que el 90% de los ganaderos tiene menos de 500 vacas.

“Los campos que hacían invernada se fueron a la soja. Dejaron de competir en la compra del ganado y ahora ya no le compiten en la compra a los feed lots. El Estado no impulsa la mayor producción ganadera e incentiva a la soja”, añade Carlos Moscatello, productor agropecuario, y se queja de una suerte de oligopolio. “Fue un error trágico del Gobierno apoyar el feed lot. El Gobierno, en vez de proteger a productores y consumidores, optó por grupos concentrados. La Presidenta dijo que se trata de un cambio tecnológico como el de la siembra directa”, apunta Pedro Peretti, ganadero y director de la Federación Agraria Argentina.

No todas fueron decisiones de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. En 1976, el gobierno militar dio de baja la Corporación Argentina de Productores de Carne (CAP). La gestión de Domingo Cavallo terminó con la Junta Nacional de Carnes. El Estado se quedó sin los instrumentos para desarrollar políticas de largo plazo. La ganadería quedó sin regulación. Además, el aumento sostenido de los precios internacionales de los últimos años le hizo de trampolín a la agricultura, que se expandió a provincias y localidades que nunca antes. Y una sequía histórica, de las peores, mató cerca de un millón y medio de animales entre 2008 y 2009.

Tampoco el Gobierno es el único aficionado a las medias verdades. Frigoríficos, productores, carniceros, feed loteros juegan fuerte para obtener más favores estatales y mejorar sus ganancias. Y montan para eso un escenario de batalla campal, de tormenta de lobbies. Con ese paisaje de fondo, los argentinos carnívoros devoran el equivalente a 74 kilos de carne vacuna por año, un número que no tiene igual en el mundo entero, que, a su vez, será difícil de sostener en el mediano plazo.

Por eso, y también porque ya le quedan pocas opciones, la jefa de Estado dice que hay que comer más cerdo (y podría también haber dicho pollo, cordero o chivito). Porque 2010 llegó y resulta que faltan cuatro millones de cabezas. Los especialistas estiman que llevará cuatro años recuperarse, porque, encima, el año pasado los ganaderos, desesperados, mandaron al matadero a las vacas, los vientres, la usina de la mesa de los argentinos.

“Sólo le quedan dos cosas por hacer para evitar una mayor suba de precios y empeorar el humor social. La primera es cerrar las exportaciones para que haya más carne para el mercado interno. La segunda, que tendría una incidencia menor, es darles más subsidios a los feed lots para que tengan un mayor porcentaje de ocupación en sus establecimientos”, analiza un experto que pide reserva. Pero aclara que cualquiera de las dos opciones podría también funcionar como un búmeran: se corre el riesgo de bajar las expectativas y volver a desalentar a la producción.

En el largo plazo las variables son más. El Gobierno podría ayudar, por ejemplo, a los pequeños productores. O tentar a los grandes con más cupos de exportación (como Brasil y Uruguay). O puede impulsar la producción de animales pesados, de unos 400 kilos, como hacen Estados Unidos y Australia. Pero para eso algo debería cambiar. Los feed lots no sirven para esas cosas. Los corrales sin sombra sirven para engordar cien kilos en unos noventa días (por eso terminan con animales de unos 260 kilos). Después de ese tiempo, los animales siguen engordando, pero las grasas ya no tienen un fin comercial. Se meten entre el cuero y el hueso. Molestan. Y aumentan las chances de enfermedades. De nada le sirven a un negocio monstruoso que manejó el año pasado, entre lo que se exportó y lo que se consumió en el mercado interno, 33 mil millones de pesos.


 

12/02/10
Vía libre a los precios en Liniers

El secretario de Comercio Interior Guillermo Moreno dio hoy por la mañana la orden de liberar los precios de las principales categorías de hacienda que se negocian en el Mercado de Liniers, según indicaron hoy a Infocampo.com.ar varias fuentes que operan en la plaza porteña.

Si bien los motivos de la conducta de Moreno no fueron explicitados por el funcionario, se supone que éste debe haber entendido que ya no tiene sentido alguno poner un cepo a los valores presentes en Liniers en las actuales condiciones de mercado.

De esta manera, durante la jornada de hoy viernes la mayor parte de las operaciones que se registraron en Liniers presentaron valores similares a los negociados en el mercado de operaciones directas de hacienda liviana.

Los novillitos buenos de 300/350 kilos se negociaron a un precio promedio de 6,19 $/kg y un tope de 7,38 $/kg versus 5,73 $/kg y 6,50 $/kg, respectivamente, en la jornada del miércoles pasado.

En tanto, las vaquillonas buenas de 300-340 kilos se operaron con un promedio de 5,83 $/kg y un máximo de 7,10 $/kg (contra 5,36 $/kg y 6,40 $/kg respectivamente el miércoles pasado). El ternero también registró un "alza" notable al alcanzar un precio máximo de 7,30 $/kg (6,50 $/kg en la jornada anterior).

Las fuentes consultadas señalaron que en la última semana los precios de la hacienda comenzaron a enfriarse debido a que la demanda de matarifes abastecedores está mostrando cierta retracción (el habitante de la ciudad de Buenos Aires siguen consumiendo carne bovina, pero en bastante menor cantidad por los altos precios minoristas del producto).

12/02/10
Franetovich pide "consideración" al campo

El ministro de Asuntos Agrarios bonaerense, Ariel Franetovich, pidió ayer a los dirigentes de la Federación Agraria Argentina (FAA) "un poco más de consideración con los esfuerzos que está haciendo el gobierno" luego de que los productores anunciaran, para los próximos días, asambleas y tractorazos en Santa Fe y Buenos Aires para exigir respuestas a la trabada comercialización del trigo.


 


"Habría que tener un poco más de consideración y entender que estamos en una situación muy especial que se da con el trigo", dijo el funcionario en declaraciones radiales y como respuesta a los anuncios del titular de FAA, Eduardo Buzzi, quien anunció que la primera protesta será el martes próximo, en la localidad santafecina de Chabás, mientras que la segunda tendrá lugar el viernes 26 en el puerto bonaerense de Quequén.


 


Desde la FAA solicitaron respuestas más concretas para la problemática. "Franetovich tendría que estar pidiéndole al gobierno nacional una nueva política y no diciendo eso", dijo Julio Currás, vicepresidente de la entidad agropecuaria a LA NACION. "No nos puede decir que no tenemos consideración, ya que el tema lo venimos planteando desde antes de la 125", agregó el dirigente.


 


Las renovadas medidas de protesta -las dos primeras de este año- tienen por finalidad reclamar por la "complicada" situación que soportan los productores del campo frente a la imposibilidad de comercializar el trigo cosechado hacia fines de 2009, así como para expresar su rechazo a las políticas del gobierno para con el sector rural. Al ser consultado al respecto, el ministro explicó que "existe un stock de trigo muy limitado y tenemos muy poco margen exportable; primero hay que abastecer el mercado interno y después exportar". A raíz de esa política, la administración nacional mantiene cerradas las exportaciones, pero los productores no encuentran mercado disponible a quien venderle el grano cosechado durante 2009.


 


La consecuencia inmediata: peligra la siembra del trigo, que comienza en mayo, a falta de dinero para los preparativos, advirtieron los dirigentes agropecuarios.


El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, hizo referencia al "diálogo" que hay con los sectores agropecuarios. "Estamos para escuchar y cumpliendo todas las expectativas de los productores", dijo el funcionario.


 


Entre otras medidas anunciadas, pero que hasta ahora, denunció Currás, "no llegan a nada". Franetovich recordó que la semana pasada el Ministerio de Agricultura de la Nación se comprometió a dar créditos blandos para molineros compren 1,5 millones de toneladas a los productores de la zona centro oeste de la provincia.

10/02/10
Habrá tractorazos la semana próxima

Disconformes con la política triguera del Gobierno, la Federación Agraria Argentina (FAA) volverá a la protesta. Así lo decidieron ayer los principales dirigentes de la entidad, que hoy anunciaron en conferencia de prensa el nuevo plan de lucha. 


 


El mismo consistirá en un tractorazo en la localidad santafesina de Chabás a realizarse el martes que viene, 16 de febrero, y una concentración frente al puerto de Quequén en Necochea para el próximo 26 de febrero. Y no se descartan medidas inusuales, como podrían ser la toma de molinos.


 


"Hay instrumentos que se pueden valorar, sin embargo los resultados no están", sostuvo el titular de la Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, en referencia los mecanismos instrumentados por el ministerio de Agricultura. "Es por ello que en este momento anunciamos que comenzamos con acciones gremiales", señaló.


 


El motivo de la protesta se basa en las promesas incumplidas del gobierno nacional y los dirigentes de la entidad federada llevarán su propuesta a los demás representantes de la Mesa de Enlace, que se reunirán la semana que viene en Buenos Aires.


 


Las declaraciones de Cristina Fernández de Kirchner culpando a los ganaderos por el aumento de la carne terminó de enfurecer a los productores que anunciarán esta tarde el plan de lucha. Sin embargo su principal preocupación es la imposibilidad de vender buena parte del trigo de la cosecha 2009/10. 


 


Conociendo la realidad de muchos productores no se descarta que los Autoconvocados llamen a otros tractorazos en distintos lugares del país.


 

10/02/10
Buzzi: "Lo que dice Cristina es tragicómico"

El titular de Federación Agraria Argentina, Eduardo Buzzi, consideró esta noche "tragicómicas" las apreciaciones de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner sobre las causas del aumento del precio de la carne, al tiempo que señaló que "no debe ser cronista" de la realidad sino que tiene que "gestionar y resolver esos problemas".


 


Buzzi aseguró que los problemas con la carne vacuna comenzaron "en el 2005", cuando "el matrimonio Kirchner ya estaba en el poder". "Fue allí donde comenzó el proceso de desmantelamiento de la ganadería. Ahora ya no hay que relatar, hay que crear las condiciones necesarias para revertir la situación en la que estamos, en la que no hay oferta de carne suficiente para la demanda existente", señaló Buzzi.


 


En cuanto a las declaraciones de la jefa de Estado en Ituzaingó, el titular de la Federación Agraria señaló que "la presidenta de la Nación no debe ser cronista o reportera de los problemas de nuestro país, pues para contarnos lo que sucede están los periodistas, ella debe gestionar y resolver esos problemas".


 


"Hay frases que por distintas razones pasan a la historia, y que la Presidenta haya dicho que la carne es cara por los precios que reciben los productores, es algo tragicómico, porque es mitad tragedia y mitad cómica, por increíble", añadió.


 


Buzzi finalizó reclamando "un espacio de concertación, en el que se planifique la oferta de carnes" y "se defina un Plan Ganadero serio, en el que se articulen las medidas necesarias para producir carne, que ya no alcanza para el consumo, y dejar de lado las recetas nefastas de (el secretario de Comercio Interior, Guillermo) Moreno, que hoy como tantas veces antes muestran que fracasaron".


 

10/02/10
La carne y las razones de Cristina

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner atribuyó hoy el aumento de la carne a que "ha llovido mucho" y en consecuencia los productores ganaderos "mantienen toda la hacienda (en sus campos) para engordarla y alimentarla más".


 


 "La carne ha aumentado y ha aumentado mucho", admitió la jefa de Estado en un acto llevado a cabo en la localidad bonaerense de Ituzaingó, aunque también se incrementó "el precio de los productores".


 


 Al respecto, explicó a los asistentes al acto que "si el que produce gana más, el consumidor también paga más" y, en un nuevo embate contra los medios de comunicación, advirtió que "hay que saber cuándo nos venden (información) armadito, empaquetado y con moño de celofán".


 


 "Reflexionemos un poquito acerca de muchas cosas que de repente nos venden por etapas", señaló en una nueva referencia a los medios que, aseguró "en 2008 titulaban de una manera y ahora titulan de otra". En respuesta a una pregunta de una de las asistentes al acto, la presidenta dijo que la carne aumentó porque "ha llovido mucho y entonces se mantiene toda la hacienda para engordarla y alimentarla más". 


 


"Por eso (los productores) van a ganar más dinero y el precio repercute en lo que ustedes pagan", aseveró, para puntualizar que "en la economía nadie es neutro" y que "sería fácil y demagógico no decir nada".


 

09/02/10
Polémica por el precio de la carne

Entre los alimentos, el de la carne es el rubro que más subió en los últimos tres meses, y es la subcategoría que más se encareció. En la pelea por los precios, los privados adelantaron que se vienen más subas. Pero el temido secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en cambio, vaticinó que en un mes bajará el precio de uno de los alimentos preferidos de los argentinos.


Las carnicerías, con incrementos del orden del 25% en un mes, aún no reflejaron toda la suba del ganado en pie, que aumentó entre un 80% y 100% desde diciembre.


Por ahora, dicen que la suba de la carne continuará un par de semanas en los corrales y luego se amesetará. La media res, que el consumidor ve bajar del camión frigorífico a su carnicería, ya refleja esos índices de los corrales. En diciembre valía $7 el kilo y ahora toca escalones de $13 a $15, señaló Miguel Schiaritti, presidente de la Cámara de la Industria y el Comercio de la Carne CICCRA).


Pero la suba no será eterna, coinciden el consultor Víctor Tonelli, y Fernando Canosa, coordinador de la Comisión de Ganadería de Aacrea. "En el péndulo de 3,70 a 7 pesos el kilo vivo, nos pasamos de largo, y en marzo, cuando empiece la oferta de terneros, podremos encontrar un precio más atenuado, un 10 % más abajo. Y seguirá siendo muy bueno para el productor, caro para el consumidor y complicado para la industria".


En las clásicas reuniones de los viernes que hace Moreno en el segundo piso de la Secretaría, sobre la Diagonal Sur, el funcionario asegura que, a más tardar en un mes y medio, el precio de la hacienda y, por lo tanto, también el de los cortes de carne en las carnicerías comenzará a bajar. En la visión oficial, esta baja tendrá un impacto positivo en la inflación, ya que, para Moreno, el principal motor de los aumentos de precios hay que buscarlo ahora en la carne.


"Moreno asegura que en un mes o, a más tardar, en un mes y medio, el problema de la carne empezará a solucionarse y que, por lo tanto, no hay motivos para preocuparse", señaló un empresario del sector supermercadista.


Es que para el Gobierno se trata de un simple "reacomodamiento de precios" que nada tiene que ver con la inflación.


También el ministro de Economía, Amado Boudou, sostuvo en una entrevista con el diario 'Página/12' que la suba en carnicerías es "un aumento de un precio concreto, no implica un proceso inflacionario".


El vicepresidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías, Alberto Williams, admitió que los precios de la carne "están sobrevaluados", y aseguró que el Gobierno le pidió "tranquilidad" al sector para frenar las subas.


"El valor de la carne está sobrevaluado. No creo que haya una especulación política con todo esto. Es normal que los productores dejen pastar un tiempo más a su ganado", sostuvo el dirigente.


En algunos barrios de la Capital federal, el kilo de lomo se vende a más de $50, mientras que el de vacío, alrededor de $35.


En declaraciones radiales, Williams indicó además que el mercado "está muy distorsionado porque no hay oferta. Vamos a necesitar un par de meses para que la hacienda que está pastando entre a Liniers, y también el piso y el techo de los precios se van a tener que normalizar".


También salió a dar declaraciones esta mañana, el titular de la CGT, Hugo Moyano, quien aseguró que "no se puede negar" el efecto de la inflación sobre los precios, pero consideró que "son realidades en una economía que se está recuperando de una crisis, que vamos a ir superando con el tiempo".
 
"Esto no nos tiene que asustar", indicó el dirigente sindical, quien advirtió que "lo que pasa es que muchos quieren agravar esto para debilitar al Gobierno".


 

09/02/10
El fructífero “negocio” de los “lomeros”

El lomo es lo que más se encareció en los últimos seis meses. Ese corte vacuno registró un aumento de precios de hasta el 60% en comercios porteños. La repentina suba se convirtió en una excelente oportunidad para los acopiadores de lomo, vulgarmente conocidos en el mercado como “lomeros”. La creciente inflación en el sector cárnico hizo crecer la actividad de estos oportunistas que se abastecen de mercadería en pequeñas carnicerías de barrio del conurbano bonaerense, donde los precios son bajos, y luego la venden el 50% más cara a supermercados, restaurantes y hoteles de lujo de las zonas de mayor poder adquisitivo de Capital.

La clave del negocio de los “lomeros” está en la diferencia de precios que existe entre Capital y Provincia. En La Matanza, Quilmes o Avellaneda, el kilo de lomo se consigue por menos de 30 pesos, mientras que en Palermo, Barrio Norte y Puerto Madero se paga entre 60 y 72 pesos. Fuentes del sector –que pidieron hablar off the record por temor a que Guillermo Moreno los llame– contaron que los chefs de restaurantes y hoteles de lujo porteños no escatiman en gastos. “Pagan muy bien por ese corte. Saben que es escaso y muy demandado. De una vaca se pueden sacar sólo dos lomos de entre 1,8 y 2 kilos cada uno”, detalló el dueño de una carnicería bonaerense. Fuentes de la industria cárnica consultados explicaron que los acopiadores de lomo son comerciantes independientes que viven de la reventa de toneladas de ese corte vacuno. Sin embargo, en general evitan pagar impuestos. “Algunos tienen pequeñas empresas y facturan, pero la mayoría trabaja en negro. Ellos pagan y cobran todo al contado. De lo contrario, no hay trato”, contó el propietario de un frigorífico bonaerense.

Los empresarios del sector dijeron a este diario que la actividad de los compradores de lomo no es ilegal. Sin embargo, reconocieron que funcionan como si fueran contrabandistas. “Para ellos, el lomo es una pepita de oro. Recorren las carnicerías de las zonas más pobres del conurbano, como La Matanza, Quilmes, Avellaneda y Wilde. Compran entre 100 y 500 kilos de lomo diarios a 20 pesos promedio y los cargan en camionetas de reparto refrigeradas. Al día siguiente distribuyen los cortes en Capital. Los venden entre 45 y 55 pesos por kilo. Si sobra algo, lo almacenan en freezers y lo comercializan congelado”, contó el propietario de una cadena de carnicerías porteña.

Según pudo averiguar Crítica de la Argentina, el insólito oficio de “lomero” no es nuevo en el mercado local. Sin embargo, proliferó el año pasado por la constante suba de precios, sobre todo de la carne. Entre agosto pasado y enero, el kilo de lomo se incrementó un 60%. Pasó de costar 45 a 72 pesos el kilo en carnicerías y minimercados de Recoleta, Retiro, Núñez, Palermo, Belgrano y Almagro.

Los últimos incrementos derrumbaron la demanda de los cortes más caros en los barrios humildes. En carnicerías de los partidos de La Matanza, San Fernando y Avellaneda, el kilo de lomo cuesta entre 40 y 45 pesos menos que en Capital, pero no se vende. “La gente humilde no puede gastar eso. Prefieren otros más económicos, como la carnaza, la arañita y la falda”, explicó un carnicero bonaerense que vende a diario entre 10 y 12 kilos de lomo a los acopiadores.El comercio paralelo de carne no es exclusivo del corte vacuno más caro del mercado. También existen acopiadores de matambre y de bife de chorizo. Los márgenes de ganancia son menores, pero absolutamente rentables. “Un ‘matambrero’ compra a $ 17 el kilo y lo vende a $ 35 como barato”, ejemplificó el gerente de una red de parrillas porteña.

Dime dónde vives y te diré cuánto sale

El negocio de los “lomeros” existe por los constantes ajustes en el valor de la carne. Los acopiadores de ese corte vacuno aplauden el poco efectivo control de precios que intenta llevar adelante el polémico secretario de Comercio. Desde el último aumento del 12% en el sector, quince días atrás, se multiplicó la oferta de los “lomeros”. Ese último ajuste se sumó a los anteriores: en diciembre hubo incrementos del 20% y en enero, del 25 por ciento.

Hay cortes que subieron más que otros. El lomo es un ejemplo, en el corazón de Recoleta un kilo se vende a 72 pesos el kilo. En Mataderos, en cambio, cuesta 44 pesos. En el otro extremo de la lista está la carne picada, que se consigue por 5 pesos la común y 7 pesos la especial.

En menos de una semana el kilo de tira de asado se encareció 3 pesos, y pasó de costar 21 a 25 pesos. El de colita de cuadril aumentó de 40 a 44 pesos; el de paleta, de 18 a 20 pesos; el de osobuco, de 6,5 a 8 pesos, y el de rosbif, de 15 a 18 pesos.


 

 
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