El SAOCOM 1B y las tres aplicaciones estratégicas para el campo

El SAOCOM 1B (Sistema Argentino de Observación Con Microondas) fue enviado al espacio para convertirse en los ojos de los argentinos en el cielo. Se encargará de observar la tierra y escanearla. De esa manera poder obtener mapas de humedad diarios y desarrollar una gran base de datos públicos que beneficiará la identificación de zonas óptimas para el cultivo y ayudar a detectar los lugares para fertilizar.

La recopilación de información es fundamental para la Argentina que cuenta con la octava mayor superficie del mundo. Aprovechar los recursos naturales como los agropecuarios, mineros, petrolíferos, gasíferos hasta los pesqueros se vuelven indispensables para el desarrollo económico.

El satélite tendrá tres aplicaciones estratégicas: fertilización, controlar fusariosis (una enfermedad que afecta al trigo) y generar alertas tempranas de inundaciones.

El proyecto contó con una primera parte en octubre de 2018 con el SAOCOM 1-A y que ahora trabajará junto a la agencia italiana SIASGE, que ya cuenta con cuatro en órbita, para multiplicar la cantidad de datos disponibles. La misión obtuvo dos grandes inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo. En el 2006 obtuvo el primer préstamo de 50 millones de dólares y el segundo fue de 60 millones de dólares. Para conseguir este crédito la CONAE realizó una evaluación económica para demostrar cuál era el beneficio económico de fabricar satélites de esta magnitud. El SAOCOM 1B cuenta con la antena más grande nunca antes puesta en órbita. Entonces una vez identificado el objetivo principal de esta gran misión, que es medir la humedad del suelo, mostraron cómo usando la información de las imágenes que proporciona el satélite era posible reducir el margen de error en la toma de decisiones.

El análisis presentado ante el banco contó con la identificación de tres aplicaciones estratégicas: fertilización, fusariosis (una enfermedad que afecta al trigo) y las alertas tempranas de inundaciones. Se cuantificaron solo las dos primeras, ya que solamente con ellas, el proyecto era rentable. En el caso de la fertilización, la aplicación responde a un modelo para mejorar el uso y evitar su aplicación indebida. Por ejemplo, cuando hay falta de humedad en el suelo al momento de siembra se logrará que el impacto del fertilizante fuera mínimo. Así ahorrar un posible exceso y generar una mejora en la productividad.

“Para este crédito se tomaron estas tres aplicaciones porque había información histórica y sólida para utilizar. Sin embargo, existe una amplia gama de otros grandes sectores beneficiados. Por ejemplo, el satélite puede servir para encontrar barcos y detectar pesca ilegal. Pero no había información cuantificable para esta evaluación. Las ventajas son enormes”, destaca Fernando Hisas gerente de Proyectos Satelitales de la CONAE.

Antes del desarrollo de esta misión en Argentina no había información sobre tecnología de radar. Gracias al conocimiento que se adquiere por el proyecto SAOCOM 1B hoy hay 25 radares en aeropuertos del país. Diseñados y construidos por científicos argentinos para controlar el tránsito aéreo. Hay once radares meteorológicos que permite tener una mayor evaluación. Incluso con beneficios dentro de otros sectores como en Defensa. Por ejemplo, hay radares 3D en las fronteras norte controlando la seguridad. Este lanzamiento se enmarca en un hito nacional e internacional. Son 7 los países en el mundo con la capacidad de poder de desarrollar satélites. Estados Unidos, Japón, China, Rusia, Italia, Alemania y Corea.

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