¿Hasta qué rinde es conveniente trillar un lote con soja?

Según un informe de AZ Group, en medio del impacto de la sequía, «el punto de indiferencia para decidir» está entre 300 y 500 kilos por hectárea, según las zonas. Con 2,6 millones de hectáreas de soja perdidas, revelan hasta cuándo es conveniente cosechar el cultivo.

En medio del fuerte impacto de la sequía, la semana pasada la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) brindó, entre otros datos alarmantes, uno que ilustra el desastre productivo: 2,6 millones de hectáreas con la oleaginosa no se recolectarán [la entidad calculó una siembra a nivel país de 16 millones de hectáreas], lo que representa un 200% más que en la campaña 2017/2018, signada por la sequía y luego por tres semanas seguidas de lluvias en plena recolección que tiraron abajo las proyecciones de producción.

El momento abre un interrogante para los productores: con tan bajas expectativas de rinde, ¿vale la pena igual cosechar algo?

«Se estima en 2,6 millones de hectáreas la superficie sembrada con soja que podría no cosecharse en el 2022/23. Se trata de un nuevo récord que marca la brutal sequía que sigue sufriendo nuestro país. El área perdida duplicaría el récord previo, el de 2017/18, cuando no se habrían cosechado 1,3 millones de hectáreas», dijo.

Luego, apuntó que incluso la superficie perdida podría ser mayor. «Lamentablemente, se advierte que ante el actual escenario de pérdidas masivas y sin perspectivas de un cambio radical en los pronósticos climáticos en gran parte de la región pampeana, la cifra podría quebrar en breve el nivel de 3 millones de hectáreas».

En este contexto, volviendo a la pregunta inicial si vale la pena o no cosechar en un escenario de tan bajas expectativas de rinde, un informe de AZ Group indicó que «el punto de indiferencia para decidir cosechar o no un lote de soja está entre 300 y 500 kilos por hectárea, según las zonas. Aún con rindes tan bajos se justificaría la trilla para pagar gastos, por ejemplo el arrendamiento».

Los números

En esta línea, Sebastián Salvaro, director de esa consultora, amplió: «Si se pactó un alquiler de 10 quintales por hectárea, se pagará la mitad del monto si se recolectan 500 kg/ha».

Para la consultora, por debajo de 300 kilos por hectárea es más dudosa la decisión de trillar un lote porque no se cubriría el costo de cosecha. «Todavía no se definieron los valores finales del servicio de trilla, pero se habla de US$70 por hectárea por lo menos. Si se divide en ese monto por los US$320 netos que recibe el productor por una tonelada de soja libre de gastos, se ve que se necesitan más de 200 kg/ha para pagar el servicio del contratista», agregó el experto.

«Con rindes de 300kg/ha o menos solo sería justificable cosechar si se quisiera evitar la aparición de plantas de soja guachas en el siguiente ciclo agrícola», apuntó el director de la consultora.

Según la Bolsa rosarina, para los productores afectados por la sequía habrá pérdidas de 600 a US$1300 por hectárea en soja de primera (siembras de octubre) y de 700 a US$1500 en maíz tardío (corresponde a implantaciones de diciembre).

Sobre esto amplió: «Con 20 quintales por hectárea en soja de 1ra, rinde que se toma como promedio de la región y que lamentablemente pronto podría sufrir un nuevo recorte, los márgenes arrojan una pérdida de US$635 por hectárea, en condición de campo alquilado. En campo propio, el dueño de la tierra obtendría una ganancia de US$104 por hectárea con este nivel de rinde. Si el lote no se cosecha, las pérdidas se disparan, incluso para los que disponen de campo propio con US$523 por hectárea. Para arrendamiento el cálculo es de US$1297 por hectárea».

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