La Universidad de Harvard vendió las 88 mil hectáreas que poseía en Corrientes

La noticia dura dice que dos grandes organizaciones han decidido desinvertir en Argentina. Una es el banco estadounidense Lazard y la otra es una institución que no estaba en la mira de nadie, se trata de la Universidad de Harvard que vendió las 88 mil hectáreas que poseía en la provincia de Corrientes.

El espacio abarcado ubicado en el bosque nativo de la provincia fue adquirido por la Universidad en 2009 pero tras varios años decidió dar marcha atrás y venderlo ya que no redituaba por la alta volatilidad cambiaria.

Ahora la compañía que decidió comprarlas es Central Puerto, una empresa con capitales argentinos que comparten las familias Reca, Miguens-Bemberg y Escassany.

Es importante remarcar que las hectáreas estaban bajo la sociedad EVASA que pertenecía al Fondo de la Universidad y que también administraba las empresas Verdes Argentina, Las Misiones y Estancia Celina, todas en Corrientes.

Central Puerto

Lo cierto es que la firma que adquirió los campos se dedica, además del rubro energético, a la producción forestal. Se trata de Central Puerto, una empresa radicada en Buenos Aires, quien se refirió a la adquisición en su sitio web y señaló que “representa un gran hito para nosotros y nuestra estrategia de desarrollo de la actividad forestal, que creemos que es clave en el potencial de crecimiento de Argentina”.

“Este sector puede ser fuente de oportunidades de negocio futuras, ligadas al procesamiento e industrialización de la madera, bonos de carbono y generación de energía con biomasa”, fueron las palabras de Fernando Bonnet, gerente general de la firma.

Vale mencionar, como lo hizo la misma empresa, que “debido a la adquisición previa de los activos forestales de Masisa en Argentina, Central Puerto se convierte en la principal empresa argentina del sector forestal con más de 160.000 hectáreas”.

Por su parte, el ambientalista correntino Luis Martínez opinó que esta compra de territorio “preocupa muchísimo porque Corrientes tiene más de 550,000 hectáreas de plantaciones forestales, de las cuales el 70% es pino y el 30% es eucalipto”, en relación al impacto ambiental negativo que tienen estas especies para un ambiente como el Iberá.

Asimismo, señaló que es más preocupante la situación si, a la compra de este vasto territorio para uso forestal, se suma que “son tierras que se encuentran dentro de los Esteros del Iberá, un espacio que debería ser conservado”.

En esa línea, explicó que el pino y eucalipto son especies que consumen cantidades desmesuradas de agua y son pirófitas, es decir que “cuentan con el fuego como parte de su metabolismo, constituyendo una amenaza de incendios sobre bosques, humedales y poblaciones”.

¿Cómo llegó Harvard a Corrientes?

La prestigiosa universidad estadounidense obtuvo las 88 mil hectáreas en 2009 a partir de una compra al magnate estadounidense Douglas Tompkins, quien las adquirió primero de manos del empresario argentino Gregorio Pérez Companc en 2003, por 12 millones de dólares.

El objetivo inicial de explotación de las tierras fue instalar una empresa para industrializar la madera de pino y obtener pulpa de celulosa de fibra larga. Pero ese proyecto nunca se concretó y, en cambio, se buscó obtener madera para el aserrío.

Es así que Tompkins fundó la empresa EVASA, que, cuatro años después fue vendida al Global Environment Fund (GEF), uno de los fondos de inversión más grandes del mundo, dedicado mayormente a colocar dinero en activos forestales de mercados emergentes.

Según señalan, GEF delegó el manejo de dichos fondos en el Global Emerging Markets Forestry Investors LLC, que en 2009 vendió parte de las acciones de EVASA a la Harvard Management Company.

Repudio a Harvard

En octubre de 2013 un colectivo de estudiantes, profesores y graduados presentó un informe a la Universidad de Harvard, en Boston, donde señalaron que el emprendimiento instalado en Corrientes estaba dañando al medio ambiente.

El estudio, tal como se replicó en una nota de Clarín de ese año, aseguraba que Harvard había expandido las plantaciones dentro de la Reserva Natural Iberá, sobre áreas donde no estaba permitido y sobre tierras de comunidades cercanas.

Según residentes y científicos consultados, la forestación redujo la biodiversidad: produjo la migración de aves, la muerte de especies vegetales y cambió la composición del ecosistema, ya que los árboles absorben grandes cantidades de agua y secan extensiones de humedal.

“Harvard ha conseguido altos beneficios en Corrientes mediante el aprovechamiento de un clima que lleva a tasas rápidas de crecimiento, un marco legal que otorga beneficios fiscales a los inversionistas extranjeros y una imagen atractiva de responsabilidad corporativa”, expresó Sam Wohns, uno de los estudiantes que hizo el trabajo de campo.

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