La producción de maní en Argentina se encamina a tener la segunda peor cosecha de los últimos 15 años, con una caída proyectada de más del 30% respecto a la campaña anterior. En tanto el cultivo de girasol no para de dar buenas noticias.
POR JOSÉ LUIS AMADO –PERIODISTA AGROPECUARIO- EXCLUSIVO PARA GRUPO LA VERDAD
El maní, una de las principales economías regionales del país y uno de los complejos exportadores más importantes del agro argentino, concretaría una de las peores cosechas de los últimos 15 años, como consecuencia de una fuerte baja en el área sembrada.
Según estimaciones de la Cámara Argentina del Maní (CAM), la implantación de la oleaginosa en la campaña 2025/26 se ubicó en 381.590 hectáreas lo que implica una retracción del 27% respecto al ciclo anterior. Esta situación impacta de lleno en la estimación de producción, que a la fecha se ubica – en base a datos de la CAM – en 918.397 toneladas, un 31% por debajo de lo obtenido en la 2024/25, equivalente a unas 408.000 toneladas menos.
Si vamos a los datos de la Bolsa de Cereales de Córdoba, principal provincia productora del país, las proyecciones son similares: una caída en la superficie sembrada del 26,7% hasta las 238.900 hectáreas y una merma en el volumen a obtenerse del 28% hasta las 635.800 toneladas.
Esto no solo marca una baja sustancial respecto a la campaña pasada, sino que también significa una caída del 9% respecto al promedio histórico. Así, la estimación de producción del presente ciclo se presenta como el segundo más bajo de los últimos 15 años, sólo detrás de la 2022/23, año de la gran sequía que golpeó a todo el campo argentino.
La razón que explica esta caída en el área sembrada radica en los bajos precios internacionales del maní y sus subproductos y a los altos costos que enfrentan los productores.
El director ejecutivo de la CAM, Eduardo Fracanzani, explicó que esta merma en superficie y volumen se debe a un “reajuste” que decidieron hacer las empresas exportadoras. “En la campaña anterior había crecido mucho el área sembrada y se tuvieron buenos rindes, por lo que hubo una producción muy elevada. Por eso este año las empresas decidieron reducir el área, ya que los precios internacionales no acompañaron mucho”, detalló Fracanzani.
Esta decisión busca “equilibrar oferta y demanda”, ya que “hubo un exceso de oferta a nivel mundial la campaña pasada, por lo que se debe hacer un reajuste. También hay una reducción en el área sembrada de Brasil por la misma razón. Ojalá que, gracias a esto, se dé una mejora en los precios y un equilibrio económico en las empresas exportadoras”.
Para la analista de la Bolsa de Cereales de Córdoba, Jennifer Demarchi, el principal motivo que explica la decisión de los productores de sembrar un menor hectareaje de maní son los bajos precios internacionales y la rentabilidad que les permite tener.
Y a esto se suma el costo de los alquileres, ya que la superficie que más cayó es la producción en campo alquilado. En Córdoba se sembraron apenas 239.000 hectáreas y se espera una fuerte caída en la producción respecto al año pasado.
Y qué pasa con el girasol
“El girasol es la estrella del agro en la Argentina. Y creemos que será la estrella en los próximos cinco años”, afirmó hace unos días Gustavo Idigoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro Exportadores de Cereales (CEC) y máximo representante de la agroindustria argentina.
Por su parte, Juan Martín Salas Oyarzun, presidente de la Asociación Argentina de Girasol (Asagir), destacó que “la producción del cultivo crecerá este año un 94% respecto de la campaña 2021/22, de menos de 4 millones de toneladas a la estimación de 6,5 millones de toneladas, en respuesta a una demanda internacional sostenida y a precios que incentivaron la expansión”.
En tanto, el gerente ejecutivo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Ramiro Costa, también describió un contexto internacional favorable. “El mundo está demandando más aceite, y el girasol está dentro de ese grupo. No hay indicador que no lo muestre al girasol como el gran ganador de los últimos años”, subrayó.
Salas Oyarzun puntualizó que “el crecimiento no solo se reflejó en el volumen de grano, sino también en mayores niveles de procesamiento y exportaciones”. En este sentido, durante 2025 las exportaciones de aceites y subproductos generaron cerca de un 50% más de divisas que el año anterior.
Y ponderó que la campaña se aproxima a 7 millones de toneladas, el récord de 1999/2000, aunque con 1,3 millones de hectáreas menos. “Ese es el primer agregado de valor en origen y una muestra clara del aumento de la sostenibilidad de nuestro sistema productivo”, que sólo con recuperar la superficie de siembra histórica podría llegar a casi 10 millones de toneladas.
Emilce Terre, economista de la Bolsa de Comercio de Rosario afirmó que “la campaña girasolera 2025/26 será la mayor del siglo XXI”. En términos de divisas, prevé un “récord de exportación para esta campaña: 1,1 millón de toneladas como semilla, pero casi 2 millones de toneladas de aceite y 1,9 millones de pellets”. Y precisó que “en valor estamos por encima de los US$ 3.000 millones, con unos US$ 500 millones por la exportación de semillas, casi US$ 2.500 millones con la exportación de aceites y unos US$ 260 millones por la exportación de pellets y harina”.
















