Por la sequía, estiman que las pérdidas en soja, maíz y trigo superan el 2% del PBI

Un informe de la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín dio cuenta del impacto en estos 3 cultivos, que representan el 90% de la producción local de granos.

Un estudio realizado por la Escuela de Economía y Negocios de la Universidad Nacional de San Martín calculó el impacto que tendrá la sequía severa en la economía, analizando las pérdidas que están teniendo la soja y el maíz, sumadas a las ya contabilizadas del trigo.

El resultado de la suma genera un impacto entre los 3 cultivos mencionados que llega a los US$11.400 millones. Representa el 2,1% del PBI.

Un trabajo elaborado por los economistas Agustina Ciancio y Adrián Gutiérrez Cabello proyectó que las pérdidas por sequía en soja, maíz y trigo equivalen a más del 2% del Producto Bruto Interno (PBI) del país, y el problema podría agravarse.

El informe destaca que entre soja y maíz la pérdida estimada es de 7,8 y 8 millones de toneladas, respectivamente. Y generará efectos negativos sobre el sistema productivo y el resto de la economía. El estudio estima que no ingresarán al país cerca de US$7400 millones por la venta de soja y maíz, que se suman a la pérdida proyectada de US$4.000 millones por la venta al exterior de trigo.

Caída del PBI y de la recaudación fiscal

Por otro lado, la caída proyectada en la recaudación fiscal supera los US$2300 millones, casi el 0,5% del PBI. Teniendo en cuenta una pauta esperada de déficit fiscal 2023 de 1,9%, la sequía afectará significativamente esa meta. Si también se suma el efecto sobre el cultivo de trigo, los recursos fiscales tendrían una pérdida cercana al 0,6% del PBI. También las provincias tendrán un descenso en los ingresos fiscales proyectados de US$67 millones entre soja y maíz, y de US$100 millones si también se contabiliza el efecto del trigo.

“Implica un impacto económico de alrededor del 1,5% del PBI, tanto por soja como maíz y, si se considera la reducción en la producción de trigo, este efecto crece al 2,1%. Por lo tanto, todas las actividades industriales y de servicios que se generan en torno a estos productos se verán muy afectados, como los casos del transporte de carga y los servicios asociados a la actividad agrícola”, afirmaron al analizar la pérdida productiva de los tres cultivos y su repercusión en el PBI, como consecuencia de la sequía.

Menos soja, menos fletes: menor actividad económica

Desde el estudio de la USAM proyectan una caída de la producción en 7,8 millones de toneladas, que significaría un impacto cercano el 1% del PBI, y en materia de exportaciones, con los precios FOB del presente mes, se prevé una caída cercana a los US$4800 millones. Afirman, que los efectos de la sequía impactan sobre la comercialización y el flete, ya que se considera que las actividades de labranza, siembra y aplicación de agroquímicos y fertilizantes se realizaron con anterioridad al problema de la sequía.

En el caso del transporte, un componente importante del costo de comercialización, se determinó que “por cada millón de toneladas menos se pierden alrededor de 33.333 fletes, bajo el supuesto de 30 toneladas por camión. En tanto que, para la estimación de una pérdida de 7,8 millones de toneladas, equivale a 260.000 viajes en camión (ida y vuelta) que no se realizarán. La caída en la facturación del sector transporte, de acuerdo con los valores vigentes (CATAC) a febrero de 2023, es de $ 48.530 millones”.

El impacto del menor movimiento de camiones afecta a los establecimientos agropecuarios de los diferentes centros de comercialización, el consumo de gasoil cae en aproximadamente 47,84 millones de litros. Se puede observar cómo la caída en la actividad de transporte de cargas reduce en forma indirecta la actividad económica en las localidades productoras, debido a que también se espera un descenso en la venta de servicios al transporte tales como mantenimiento, repuestos y neumáticos, alojamiento y alimentación a los transportistas, etcétera.

Por último, a partir de la estimación de caída de la producción de soja en 7,8 millones de toneladas la recaudación de tributos nacionales tendría una reducción de $45.975 millones en forma directa, donde por cada 100 pesos que se pierden de recaudación, 85 pesos corresponden al Impuesto a las Ganancias, y la caída de los ingresos fiscales por derechos de exportación es de alrededor de $ 306.000 millones (U$S 1.600 millones aproximadamente). De este modo, la recaudación tributaria caería en $ 352.000 millones (US$ 1.840 millones, a precios de febrero de 2023), que representa alrededor del 0,4% del PIB.

La caída en la producción de maíz y el impacto en la cadena de producción

Respecto del maíz, la disminución de las ventas, con 8 millones de toneladas menos, sería de $476.450 millones. Para las actividades posteriores a la cosecha se descuenta una pérdida de $9480 por tonelada no producida donde dos tercios se explican por el transporte a puerto, el secado del cereal con un 18% y la comisión de acopio, con 10,5%. Si no se cosecha nada, en ese caso la pérdida por tonelada sube a $11.700. A esto hay que sumar 266.700 recorridos menos por camión y una merma del consumo de gasoil de 49 millones de litros. El transporte resignará $49.100 millones.

Para los autores, las 8 millones de toneladas de maíz perdidas representarán para la recaudación de tributos nacionales una baja de $34.673 millones en forma directa. En tanto, la baja por retenciones se ubicaría en unos $57.000 millones o US$300 millones.

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