Un “destructor” de semillas que se coloca en la cola de la cosechadora resulta ser un aliado mecánico en la pelea contra las malezas. ¿Qué es y cómo funciona?
El desafío de la limpieza de los lotes es una de las problemáticas recurrentes en el agro argentino. En este sentido, la firma Redekop presentó en Expoagro 2026 un sistema para el combate de malezas que complementa el uso de herbicidas.
Juan Giustertti, gerente para Latinoamérica de Redekop, remarcó que la firma puso el foco en América Latina, a la cual señaló que es una de las regiones que más agroquímicos aplica al suelo. Por lo tanto, se buscan soluciones que reduzcan el uso de herbicidas y optimicen su eficiencia.
Giustertti explicó que el campo argentino “enfrenta un problema creciente de resistencia, que impacta directamente en los productores”. “Esta situación no solo incrementa la cantidad de herbicidas y la inversión necesaria al momento de sembrar, sino que también afecta la performance del cultivo, al competir con las malezas”, repasó.

Una solución mecánica
Por eso, ante el avance de las resistencias, especialmente al glifosato, la compañía presentó una solución utilizada en otros mercados como Australia, donde 7 de cada 10 máquinas ya cuentan con la tecnología del destructor de malezas.
Se trata de un sistema mecánico que actúa durante la cosecha, montado en la cola de la cosechadora, debajo del picador, y procesa todo el material que sale de la zaranda, concentrando y destruyendo hasta un 99% de la semilla de malezas.
Giustetti, explicó el funcionamiento del equipo: “Es un implemento muy simple que logra algo fundamental: la destrucción de las semillas de maleza en el momento de la cosecha. Se monta en la cola de la cosechadora y, utilizando el flujo de aire y residuos expulsados, procesa el material más pequeño, donde están alojadas las semillas. A través de molinos e impacto, las destruye o desvitaliza, evitando su germinación y reduciendo así el banco de malezas en el campo”, dijo
“Lo que buscamos es ir reduciendo el banco de semilla año tras año. Uno sabe que la semilla, por ejemplo, el yuyo colorado (Amaranthus), puede tener una latencia de hasta 5 años. Nosotros lo que buscamos es reducir eso y lograr disminuir en un 20% el uso de herbicidas por año”, comentó.

Además, como gran parte de las cosechadoras se encuentran en manos de contratistas, el “destructor de semillas” se presenta como “una herramienta de valor adicional, que podría transformarse en un requerimiento y una barrera de entrada para quienes ofrecen servicios de cosecha”. Redekop comenzó a implementar la tecnología en Argentina en 2022 y está realizando pruebas en distintas zonas del país.
















