El jueves pasado el agroinfluencer Ing. Mauro Riboldi, conocido como “La Joya Agro”, denunció en sus redes sociales -en las cuales tiene casi 3 M de seguidores-, que le habían “desaparecido” de un campo de la zona de Santa Teresa (Santa Fe), 190 cabezas de ganado.
Desde el primer video donde reveló el hecho, el cual tiene 6,5 millones de reproducciones, comenzó una storytelling en su cuenta donde contaba las novedades de la búsqueda. El video en donde contó que había encontrado los animales tuvo 12 millones de reproducciones y 620 mil “Me gusta”. Lo cierto es que, al margen de lo ocurrido en sus cuentas de redes sociales, dos días después la policía especializada en delitos rurales de Santa Fe recuperó en un feedlot de Chabás, 161 animales de los 190 denunciados.
Pero el trasfondo del caso tiene aristas que al día de hoy generan muchas dudas. Porque lo que comenzó como un desesperado pedido de ayuda por parte de Riboldi derivó en una causa judicial que investiga negocios agropecuarios turbios, documentos irregulares y hasta una crisis financiera.
La trama tiene costados muy curiosos. Hasta lo que hoy se sabe, Mauro Riboldi tiene un socio de nombre Nicolás Coscia que se encarga de organizar el negocio de la recría de ganado vacuno. Compran la hacienda en la zona ganadera de Buenos Aires y las trasladan al campo de Santa Teresa para su terminación. Así lo venían haciendo en dos ocasiones anteriores. Esto que no tiene ninguna novedad, se complica por las propias declaraciones de los socios.
Mientras Riboldi niega cualquier sociedad o amistad con Nicolás Coscia -aunque no en un contenido en Instagram-, el acusado argumenta que existía un vínculo comercial previo, que actuó de buena fe y que contaba con autorización para mover la hacienda hacia el feedlot de Chabás y que esa venta fue realizada el 20 de febrero y no la semana pasada.

La causa judicial
Y acá lo importante para entender el caso. La causa judicial tramita en la Fiscalía de Villa Constitución a cargo del Fiscal Ramiro Martínez quien por estas horas evalúa si se trata de una estafa o defraudación derivada de vínculos comerciales previos entre La Joya Agro (Mauro Riboldi) y quien dice ser su socio (Nicolás Coscia), el cual busca justificar que no hubo delito en el movimiento de los animales, algo que el damnificado niega.
De todas formas, el fiscal Martínez le imputó a Nicolás Coscia el delito de «defraudación por abuso de confianza». Según la Fiscalía actuante «había un acuerdo verbal de pastaje entre el imputado en su carácter de tenedor y encargado del cuidado de hacienda ajena y Bruno Riboldi (el influencer socio gerente y accionista mayoritario de Agrotranquera SA), habiendo el primero abusando de la confianza depositada en su persona y de la relación comercial existente por disponer y vender ilegítimamente de dichos animales».
Por su parte, el abogado defensor de Nicolás Coscia, Pablo Morosano, dijo que este «es el tercer ciclo que su cliente encara en sociedad con el influencer; teniendo Coscia como responsabilidad el cuidado y el engorde de los animales antes de ser vendidos, ganancia que luego era compartida entre socios, por lo que nada de lo ocurrido fue sorpresivo, y además estaba autorizado a vender». También señaló el abogado que «la operación no se cobró («hay algunos cheques dando vuelta») y que pedirá que se desestime la denuncia por administración infiel al tener todos los elementos para acreditar que el que Riboldi sabía perfectamente desde febrero que Coscia iba a poner en venta las vacas”, explicó el defensor.
Además, se conoció que en la operación de compra/venta intervino la reconocida casa consignataria Aguirre Vázquez SA, quién informó que «resultó víctima de una maniobra» al operar la venta del ganado de «La Joya Agro» y anunció: «Vamos a presentar una denuncia penal en Fiscalía, estamos a disposición para colaborar y ratificamos compromiso con la transparencia», afirmó la consignataria.
A todo este intríngulis, el dueño del feedlot, que compró de buena fe los animales para su engorde, ahora se quedó sin el ganado que adquirió y con los gastos ocurridos del 20 de febrero al día de hoy. Por ello, solicitó que se le pague 30 millones de pesos por la estadía de los animales y le restituyan los cheques entregados. Y un dato que es importante: fue el propio dueño del feedlot quien le avisó a la policía que él tenía los animales que buscaba Riboldi.
En este marco, trascendió periodísticamente que Nicolás Coscia atraviesa una situación financiera crítica, con un pasivo de 500 millones de pesos (350 mil dólares) producto de cheques sin fondo y otros incumplimientos.
Por el momento, el fiscal Martínez ha solicitado informes exhaustivos al Senasa para determinar la validez de la documentación y aclarar si hubo una sociedad real que justificara el movimiento de los animales. Mientras tanto, resta localizar los 29 vacunos que, según lo denunciado por La Joya Agro aún faltan, y ver varios videos más en Instagram de este novelón que aún no terminó.
















