La campaña 2025/2026 de trigo fue la más importante de la historia. Una campaña que superó con creces todas las expectativas. El tema es que ahora, por culpa del conflicto armado en Medio oriente, se han modificado los precios de los fertilizantes y los números ya no dan.
POR JOSÉ LUIS AMADO –PERIODISTA AGROPECUARIO- EXCLUSIVO PARA GRUPO LA VERDAD
En el Informe Agro Semanal del pasado 15 de marzo titulamos: “Con buenos resultados comenzó la cosecha de maíz en Junín”. Y, hoy casi 30 días después de aquel adelanto, podemos decir que aquel titular se reafirmó dado que los rindes promedio de maíz temprano en el partido de Junín se encuentra en los 135 quintales por hectárea. Con lotes que realmente sorprendieron por la magnitud de la cosecha. Cabe destacar que hacía muchos años que no se veían rindes de esta magnitud en este distrito. De todas formas, y por tema climático, aún quedan muchos cuadros por recolectar.
Al margen de lo anterior, uno se ve tentado de volver a titular igual, pero cambiando el cultivo. Sería algo así: “Con buenos resultados comenzó la cosecha de soja en Junín”, pero mejor esperar unos días para contar con más información. Aunque, si se puede adelantar que los pocos productores juninenses que han podido ingresar, se han encontrado con excelentes rindes de soja, por lo que crecen las expectativas de una muy buena cosecha.
Esperemos que ocurra como lo sucede en el partido de General Arenales, donde se han visto rindes de soja de primera arriba de los 45 quintales, con picos de 60. Y exactamente lo mismo para algunas zonas del partido de Rojas.
Qué pasa con el trigo
Pero, mientras cruzamos los dedos para que pare de llover y se sequen los caminos para poder entrar con la maquinaria, mejor pasemos a otro tema.
Mientras finaliza la cosecha de maíz y toda la maquinaria se prepara para la de soja de primera, el productor ya empieza a sacar números para la próxima campaña de trigo y el Excel es el que se lleva todas las miradas.
Si ya en las últimas campañas la rentabilidad del cereal había sido ajustada, el escenario actual con la continuidad del conflicto en Medio Oriente, pone los márgenes decididamente en jaque.
El aumento de los costos de los insumos, los fertilizantes y el gasoil, estarían ubicando el rinde de indiferencia en un campo con un planteo promedio, en más de 5.000 kilos por hectárea. Una cifra que está por muy por encima de los rendimientos promedio de los últimos años. Entendiendo que los súper rindes de la pasada campaña fueron una excepción a la regla.
Es que, de continuar el precio de los fertilizantes afectados por el conflicto armado, se va a requerir de una ingeniería muy delicada que pone en duda la posibilidad de hacer el cultivo. Es decir, se va a un escenario muy selectivo, en donde solo cabría la posibilidad de hacer trigo en aquellos mejores lotes y apostar al cultivo de segunda. Y, por su puesto, solo para propietarios.
En este sentido, destacan varios asesores, que el escenario es complicado y que no serán muchos los que podrán lograr los rindes necesarios. Según sus cálculos, se necesitan hoy entre 4990 y 5020 kilos por hectárea para cubrir los costos, un nivel elevado si se lo compara con los promedios de las últimas campañas en la región.
Así las cosas, en estos días los productores comenzarán a tener que definir si mantienen el plan de rotación que tenían planificado o deciden modificarlo. La actualidad va en detrimento del trigo, y en caso de buscar mantener el área de cultivos de granos finos, la cebada podría ser una buena alternativa. Tiene costos similares, pero libera antes el lote para sembrar temprano una soja de segunda, o un girasol, y así buscar que el doble cultivo mejore la ecuación económica.
Por su parte, Diego Pasi, analista de granos de AZ-Group, explicó que Tandil el trigo por sí solo está muy ajustado y, con rindes promedio, apenas cubre los costos. En ese contexto, el resultado del planteo depende en gran medida del esquema de doble cultivo. “La variable es la soja de segunda. Es lo que termina explicando el margen”, señaló.
Pasi coincidió en que “probablemente el área de trigo caiga; no será una caída enorme, pero algo va a caer si no hay una mejora importante en los precios”.
Los productores están ante un inicio de campaña fina complejo, con mucha incertidumbre además sobre qué ocurrirá con los costos si el conflicto en Medio Oriente se extiende en el tiempo. En este contexto, el clima es el único que trae buenas noticias. Las lluvias que se han registrado desde marzo recargaron los perfiles y los suelos tendrán humedad para el arranque.
Pero también hay otra mirada. No sin razón, el consultor en agronegocios Javier Preciado Patiño, acaba de decir que “La decisión no es fácil. Los rindes de indiferencia son altos con los números de hoy. Pero si efectivamente tanto Rusia, como los EEUU (tienen el área más chica de los últimos 100 años) y Australia reducen su producción, podemos ver potencial de suba para el trigo nuevo argentino”.
Por lo pronto y en la incertidumbre, el productor no va a arriesgar y seguramente, esperará a último momento para definir si hacer trigo o ir directamente a la gruesa.
















