El maíz está a salvo de la chicharrita en casi todo el país, pero piden “extremar el monitoreo” en el norte productivo.
La temible plaga de la chicharrita, que diezmó la producción de maíz años atrás, se encuentra bajo control en gran parte del territorio nacional, si bien comenzaron a sonar las alarmas en algunas regiones endémicas.
Según el último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, el relevamiento “sigue mostrando una casi total ausencia de chicharritas en las principales zonas maiceras del país, lo cual es muy prometedor para los cultivos tardíos de estas regiones. Si bien en algunas localidades del Litoral se incrementó la presencia, casi la totalidad de los maíces está a salvo de Spiroplasma, pues se encuentran en estadios reproductivos”.
No obstante, en las zonas endémicas del NEA y NOA, pidieron “extremar el monitoreo”, dado que se presentan “algunas variaciones en las dinámicas poblacionales y cierto aumento de la infectividad que pueden requerir medidas de control anticipadas de cara a la siembra de maíz tardío”.
En el NOA, la población de Dalbulus maidis se mantuvo estable, con un 56% de las localidades monitoreadas libres del vector, y un 27% con capturas en el nivel mínimo (1 a 4 adultos por trampa), aunque continuaron apareciendo focos neurálgicos, particularmente en la localidad tucumana de Alto Verde.
“Solo un 13% de las trampas se ubicó en lotes con maíz; se espera que este porcentaje aumente a medida que avancen las siembras tardías, lo que podría incidir en la dinámica poblacional las próximas semanas”, indicó el informe.
En el NEA, la otra región endémica, un 51% de las localidades sigue sin detectar chicharritas, y un 19% registró capturas mínimas. No obstante, “aparecieron variaciones puntuales en algunas categorías intermedias y altas que sugieren una dinámica de recambio poblacional. Aquí, el 45% de las trampas se encuentran sobre cultivos de maíz, superficie que también crecería en las próximas semanas”.
En la región del Litoral, donde el 97% de las trampas se encuentran instaladas sobre maíz, la ausencia de chicharritas alcanza el 43% de las trampas, mientras en un 20% se registraron los niveles más bajos.
Si bien volvieron a detectarse aumentos en la categoría intermedia (5 a 20 adultos por trampa) en algunas localidades de Corrientes y Entre Ríos, se trata en general de maíces que transitan estadios reproductivos avanzados, es decir, que no son susceptibles a Spiroplasma.
En la región Centro-Norte, con el 92% de las trampas sobre cultivos de maíz, se observó una consistente estabilidad poblacional de la chicharrita, con un 84% de las localidades monitoreadas sin presencia, y el 16% restante con capturas mínimas.
En el Centro-Sur, donde el 93% de las trampas están instaladas en lotes con maíz, también continuó estable la dinámica poblacional, con el 96% de las localidades sin registros del vector.
En este sentido, los expertos de la Red remarcaron que “es fundamental mantener los monitoreos a lo largo del año, tanto con trampas como con observación de cultivos, y tanto en las zonas de maíces tempranos (especialmente si ya cesaron las intervenciones), como en las áreas de siembra tardía, particularmente en este momento en las regiones endémicas”.
















