David Miazzo, economista especializado en agroindustria, desglosó el panorama del sector en la primera jornada de Expoagro 2025. Se refirió a las presiones externas, la incertidumbre política y las ventajas derivadas del reordenamiento del comercio global.
La primera disertación de Expoagro 2025, titulada “Economía y Agro. ¿Qué podemos proyectar para este 2025?”, estuvo a cargo del economista David Miazzo, quien ofreció un análisis exhaustivo del contexto económico actual. Su charla, estructurada en tres partes, exploró la macroeconomía, los desafíos sectoriales y la situación particular de los productores.
El consultor abordó una realidad marcada por la presión de los precios internacionales estancados y la incertidumbre política sobre cuál será el resultado de las elecciones legislativas de octubre en Argentina.
Para los productores, la pregunta que se repite es: ¿cuándo vendo?. El economista destacó que, aunque los costos en dólares mostraron algunas mejoras, como en el caso de los precios de los granos frente al glifosato y fertilizantes, la apreciación cambiaria comprimió márgenes y generó una depresión de los precios.
El impacto de la “Guerra comercial” entre Estados Unidos y China
En su análisis, Miazzo también indicó que los productores que cuentan con stocks de granos, que se han beneficiado de la reciente mejora del precio del maíz, tendrán un respiro, aunque la situación general sigue siendo compleja.
“Es un escenario comprimido para el productor”, afirmó el economista, al tiempo que destacó la diferencia en el comportamiento de los precios de la soja y el maíz. Además, Miazzo analizó el impacto de la guerra comercial entre China y Estados Unidos. Si bien esta volatilidad puede ser negativa para los productores, quienes necesitan certidumbre, también se observó un beneficio inesperado.
“La guerra comercial ha generado una prima para los puertos argentinos y brasileños, lo que ha redirigido el comercio de Estados Unidos hacia América Latina, pagando mejor”, explicó Miazzo.
“Estamos viendo una mejora en la lechería, y en la carne vacuna, más allá del salto de los últimos días”, destacó. Sin embargo, algunos sectores como la yerba mate enfrentan desafíos, como un mercado acotado y una sobreproducción que podría impactar negativamente en los precios, lo mismo que la vitivinicultura, con una gran oferta de uvas.
Las actividades más orientadas a la exportación, como los granos, la carne vacuna y los productos frutales, están siendo afectadas por la competitividad, especialmente en relación al tipo de cambio, explicó el titular de la consultora Data Miazzo.
Sectores como la citricultura, que exporta el 50% de su producción, enfrentan dificultades debido a la situación en Brasil, principal comprador de estos productos.
“Cuando el principal comprador, como Brasil, enfrenta un proceso de devaluación y caída interna, se complica un poquito más”, explicó.
La competitividad sigue siendo un desafío para algunas economías regionales, que ya no cuentan con retenciones y enfrentan una situación compleja.
Aunque hubo una baja de impuestos, el economista advirtió que algunos sectores podrían estar perdiendo competitividad de manera permanente. “Espero estar equivocado, pero veo una situación complicada”, lamentó.
El economista advirtió que los resultados de las elecciones en Argentina podrían tener un impacto directo en la economía, particularmente en la percepción del mercado. “Si Cristina Fernández de Kirchner obtiene un 30% en la provincia de Buenos Aires y el mercado interpreta que con esos números podría regresar, eso generará un impacto negativo”, afirmó.
Sin embargo, si los partidos antikirchneristas, incluyendo al oficialismo y otros espacios, alcanzan un 50% o 55%, el mercado podría interpretar que hay un respaldo de la población a los cambios en marcha, lo que marcaría una diferencia significativa en la reacción de los operadores respecto a las políticas futuras.
Según el economista, la situación argentina es completamente distinta a la de países como Chile o Uruguay, donde las dinámicas políticas y económicas son más estables. En cuanto al impacto de la economía interna, el experto anticipó que sectores con una alta participación en el mercado local, como la ganadería y la lechería, se beneficiarán del crecimiento de salarios y el aumento del consumo. “La estabilidad cambiaria continuará presionando la rentabilidad de los productores agrícolas”, señaló.
Para finalizar, subrayó que, aunque el consumo interno podría generar oportunidades para algunas actividades, la situación económica a nivel global y local seguiría afectando a los sectores más dependientes de las exportaciones.