Las máquinas pulverizadoras y las sembradoras al tope de ventas

Entre otros productos, se observó un aumento del 52% en la comercialización de pulverizadoras y del 25% en sembradoras. Mientras que, según datos del INDEC, la venta de tractores aumentó solo un 4%, según datos del Indec.

Según indicó Ezequiel Pezzoni, especialista en maquinaria agrícola de AZ-Group, la venta de sembradoras en 2020 mostró un aumento de 25% respecto de 2019. Se comercializaron 2511 unidades durante el año pasado vs. 2010 del año anterior y 1765 de 2018.

Sembradoras

“La tecnología en sembradoras ha mostrado muchos cambios positivos en los últimos años y han aumentado la eficiencia de trabajo y el rendimiento en el campo, factores que seguramente han empujado las decisiones de compra”, dijo Pezzoni.

En línea con lo anterior, Jorge Scoppa, presidente de la Federación Argentina de Contratistas de Maquinaria Agrícola (Facma), expresó que “el parque actual de sembradoras muestra menos envejecimiento que el de cosechadoras porque tienen la delicada función de ubicar la semilla en el lugar adecuado”.

Destacó que se está produciendo un recambio importante de equipos en los últimos dos años. “La cosechadora antigua se puede repintar y reparar; la sembradora vieja que trabaja mal se debe cambiar. Se necesitan equipos que siembran bien para cubrir los más de 30 millones de hectáreas a implantar por año”, señaló Scoppa.

Los equipamientos de última generación más demandados para las sembradoras nuevas son los sistemas neumáticos de precisión, las tolvas incorporadas para aplicar fertilizantes, el piloto automático, el cierre de corte por sección y el giro automático en las cabeceras, según el directivo.

Pulverizadoras

El de las pulverizadoras es el rubro que mostró mayor aumento porcentual en 2020 respecto de 2019: 52%. Las ventas alcanzaron las 1227 unidades.

La tendencia que ve Scoppa en pulverizadoras es hacia mayor tecnología y mayor ancho de trabajo para reducir los costos de labor. En ese sentido, los equipos de aplicación selectiva son muy convenientes porque utilizan poco producto por unidad de superficie.

Tractores

Según Pezzoni, el rubro tractores se viene recuperando lentamente luego de dos años de malas ventas como 2018 y 2019. En 2020 se superaron las 6000 unidades.

El incremento anual fue del 4%, lejos de los aumentos de las pulverizadoras y sembradoras, y también lejos de las necesidades de recambio para evitar el envejecimiento del parque. “Los tractores son equipos cuya obsolescencia tecnológica es más prolongada en el tiempo y por lo tanto su reemplazo puede esperar un poco”, indicó Pezzoni.

Según Scoppa, “hay un equipamiento básico en el parque de tractores, pero falta mucho”. La principal asignatura pendiente es la mayor potencia. Por ejemplo, una sembradora de 10 metros de ancho de trabajo requiere, como mínimo, un tractor de 230 CV para tirarla. En estos equipos también es conveniente el piloto automático, el giro automático en las cabeceras y tecnología en la cabina, entre otras prestaciones.

Entre los usuarios hay expectativa por el avance del tractor autónomo. “Se probó en Estados Unidos en muchas situaciones reales y se están recopilando datos. Por ejemplo, ya hay combinaciones que permiten que, quien maneja la cosechadora, también conduzca de manera remota el tractor de la tolva y otra cosechadora cercana. El futuro está en el tractor autónomo porque cada vez hay menos gente en los campos”, opinó Scoppa.

Cosechadoras

Este es el único rubro que mostró caída de ventas respecto de 2019: un 2.09% menos. A su vez quedó 45% debajo de las ventas de 2017, el mejor de los últimos cinco años.

“No obstante, durante los últimos meses se observaron novedades en el desarrollo tecnológico en algunos fabricantes lo que, sumado al aumento del precio de los granos, podría traccionar las ventas”, señaló Pezzoni.

“Algunos equipos que cuestan 800.000 dólares vienen con monitoreo desde la fábrica, que permite controlar toda la máquina y las pérdidas”, adelantó Scoppa. El problema es cómo llegar a esas cosechadoras con tecnología de última generación con poca disponibilidad crediticia. Por esta causa la proporción de contratistas y productores tienen esta tecnología es baja.

En la práctica, hay un envejecimiento promedio de 10 años en el parque de cosechadoras, que “es sinónimo de demasiado desgaste por el uso que se le da durante todo el año en la Argentina. En Estados Unidos, en cambio, hay una cosechadora cada tres productores”, distinguió Scoppa.

Este parque envejecido se mantiene gracias a los contratistas artesanos que reparan, repintan y cambian autopartes “para seguir tirando” con la misma maquinaria, pero la realidad es que se deberían actualizar por la excesivas horas de trabajo acumuladas.

Además de la tecnología informática, lo que debería incorporarse a las cosechadoras nuevas serían los equipamientos de oruga, que no compactan los suelos y permiten levantar la cosecha con menos daño al suelo en tiempo lluvioso. Fuente La Nación.

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