Las razones por las cuales aumenta la carne bovina en las carnicerías

Durante los meses de diciembre y de enero se producen aumentos en el precio de la carne vacuna, a causa de la mayor demanda en época veraniega. Pero resulta que ahora -además-, se suman otras variables que están consolidando estos aumentos.

POR JOSÉ LUIS AMADO -PERIODISTA AGROPECUARIO- EXCLUSIVO PARA GRUPO LA VERDAD

Y en este sentido, el principal responsable es el Mercado Agroganadero (MAG), de Cañuelas. El mercado de hacienda vacuna más importante del país y en el que se referencian los precios kilo vivo de vacuno.

En ese mercado, desde hace un tiempo a esta parte, hay una escena que se repite a diario: los compradores de las distintas categorías de vacunos se apuran a levantar la mano ante el rematador. Es que temen quedarse sin mercadería para sus frigoríficos y esto lleva a que se paguen precios cada vez mayores. Y en este contexto de escasez, esta semana que terminó, los precios rompieron una barrera simbólica.

La hacienda de consumo superó los $ 5000 por kilo vivo, un registro inédito que consolida una suba cercana al 50% en los últimos 6 meses y que anticipa presión sobre los mostradores de las carnicerías.

Es que ya hace unos cuantos días que se venían convalidando precios al alza, con partidas que alcanzaron los $ 5170, marcando el pulso de una plaza firme, con competencia entre frigoríficos y abastecedores por cada jaula de hacienda que ingresa al MAG. Más que un salto aislado, los consignatarios lo describen como la consecuencia lógica de una oferta cada vez más ajustada.

Esta suba también impulsa los valores de los terneros que se destinan a la recría y posterior engorde a corral. En los últimos remates se pagaron más de 5.000 pesos por aquellos de 280 a 320 kilos, y llegaron a 6.000 pesos por los de 180 a 200 kilos.

Faltan animales terminados

Ahora, si se miran los promedios de referencia del novillito, la categoría típica de consumo interno, el valor ronda hoy los $ 4700. A mediados de enero se ubicaba en $ 4100 y en septiembre apenas superaba los $ 3100. La tendencia muestra un ascenso sostenido con subas de dos dígitos en pocas semanas y una recomposición que no encuentra techo.

Desde el propio mercado explican que el fenómeno responde a la falta de animales terminados. La salida de productores tras años de intervenciones, cierres parciales de exportaciones y márgenes deteriorados redujo el stock bovino. A eso se sumaron tres sequías seguidas que complicaron la recría y el engorde. El resultado es una cadena con menos vacas disponibles y mayor competencia por lo poco que llega a faena.

Dicen los que conocen este mercado tan particular, que esa combinación alteró incluso la estacionalidad. Enero suele ser un mes de alta entrada de animales y moderada demanda, pero este año ocurrió lo contrario: hubo menos ingresos y el interés de compra se muy mantuvo firme. Febrero arrancó con la misma dinámica, especialmente para categorías livianas, las más buscadas por el consumo doméstico.

Consultores del sector estiman que, entre noviembre y enero, la disponibilidad cayó alrededor de 9% respecto de años anteriores. Con ese piso, anticipan que la recomposición llevará tiempo. Incluso recuperar rodeo no es instantáneo: se necesitan ciclos largos de cría y engorde. Por eso, proyectan varios meses con tensión en los precios.

Y otra cosa que también influye mucho es que apareció el “incentivo económico” que cambió las decisiones tranqueras adentro. Con precios atractivos para animales más pesados, muchos productores ganaderos prefieren recriar y sumar kilos antes de vender.

Hoy día un novillo de 500 kilos puede superar los $ 2,5 millones por cabeza, lo que mejora la ecuación frente al ternero liviano. Esa retención lógica desde el negocio individual, profundiza la escasez inmediata en los corrales.

Impacto en el mostrador

El impacto en el mostrador de las carnicerías va a ser inevitable. Según relevamientos privados, la carne ya mostró incrementos mensuales por encima del promedio general y una variación interanual elevada. El traslado de precios no es inmediato, pero casi, porque a medida que frigoríficos y matarifes pagan más por la hacienda, estos ajustan sus listas para sostener los márgenes.

Mientras tanto, en las carnicerías algunos cortes ya empezaron a reflejar esa presión. El carnicero reconoce que el consumidor mira con atención los precios, y trata de reemplazar la carne vacuna con otras opciones cuando el precio comienza a aumentar.

Finalmente decir que todo indica que la firmeza en el valor del kilo vivo de la hacienda vacuna, va a continuar al menos hasta el otoño y que con oferta restringida y demanda estable. El mercado va a encontrar un nuevo equilibrio en valores más altos.

Son buenos momentos para el productor ganadero que hoy está apostando fuerte a recomponer los rodeos. Pero estos rodeos demoran, y mucho, en estar óptimos para el consumo.

En tanto, por el lado del público consumidor, la incógnita es cuánto más podrá escalar el precio de la carne antes de que la mesa diaria vuelva a ajustarse.

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