Al igual que en otras áreas de negocios del país, el mercado de drones atraviesa una fase de expansión agresiva, especialmente impulsada por una desregulación normativa profunda y una adopción masiva en el sector agropecuario.
Lo que antes era una novedad tecnológica, hoy es una herramienta de trabajo estándar con una oferta de equipos cada vez más potentes.
En el caso del segmento agrícola, se trata del verdadero motor del mercado y se espera que durante este 2026, la competencia se recaliente con la llegada de equipos con capacidades de carga impensadas hace solo un par de años.
En este sentido, la tendencia migró de drones de 10-20 litros a gigantes como el DJI Agras T100 o el King-150, capaces de cargar entre 100 y 150 litros/kilos para pulverización y siembra sólida.
Además del dominio de DJI (vía Tekron/Akron y Jacto), han desembarcado marcas como la brasileña GTEEX y la china EAVision (representada por Next Siembra), esta última enfocada en terrenos complejos con visión láser multiocular.
También la Resolución 550/2025, que es el marco legal para este negocio, ayudó a cambiar drásticamente el sector para fomentar el uso comercial y recreativo.
Ya no se exige licencia de piloto ni registros burocráticos pesados para drones de menos de 25 kg, apelando a la responsabilidad del operador.
Existe además libertad total de operación sin intervención estatal directa y los trámites ante la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), se redujeron de meses a días, lo que provocó que en 2025 las matriculaciones de drones crecieran un 700% respecto a años anteriores.
Herramienta de seguridad nacional
Fuera del agro, crece el uso en minería y energía (inspección de ductos y líneas de alta tensión), logística de última milla y seguridad privada.
De todos modos, se espera que el parque de drones agrícolas supere las 3.500 unidades operativas para fin de año, consolidando a Argentina como el segundo mercado más importante de la región después de Brasil.
El escenario demuestra que el mercado de drones en Argentina ha dejado de ser un nicho recreativo o puramente agrícola para convertirse en una herramienta de infraestructura y seguridad nacional.
Teniendo en cuenta estos factores, un gigante global en este negocio acaba de desembarcar en la Argentina, de la mano de un socio local.
Se trata de HDT NewForce que selló una alianza estratégica con Technology Bureau, con la que busca transformar sectores críticos como la seguridad, la minería y la infraestructura mediante el uso de drones de última generación.
La empresa, de origen estadounidense, viene consolidando su presencia en el país a través de alianzas estratégicas con gigantes locales, posicionándose como el representante oficial de DJI Enterprise.
En el caso de Technology Bureau tiene más de 30 años de trayectoria, brinda productos y servicios de conectividad, networking, datacenters, comunicaciones colaborativas, ciberseguridad, seguridad y vigilancia y obras de infraestructura a carriers, el mercado corporativo y gobiernos.
Actualmente, tiene oficinas en Argentina, Chile, Panamá (que atiende también Caribe y Centroamérica), y Estados Unidos.

Mercado en auge
Las cifras del sector son elocuentes si se tiene en cuenta que en 2023 se comercializaron apenas 100 drones industriales/agrícolas, mientras que en el 2024 la cifra saltó a 600 unidades y ahora las proyecciones superan los 2.000 equipos, impulsadas por la desregulación de la ANAC y la necesidad de eficiencia operativa en las industrias.
En este contexto, el próximo paso de la compañía es profundizar el programa de Entidades Calificadas (QEP), que permite a organismos de seguridad operar sin las restricciones estándar de geocercado, y avanzar en la formación de pilotos certificados para uso industrial.
Su experiencia no proviene del mercado de consumo masivo, sino de su capacidad para proveer infraestructura y tecnología a fuerzas militares, gobiernos y grandes corporaciones en situaciones extremas.
En América Latina, su expansión actual tiene base en Argentina, con el objetivo de replicar su modelo de éxito en minería, energía y seguridad pública, sectores que requieren robustez técnica más allá de lo que ofrece un drone comercial común.
















