Lluvias generalizadas, pero desparejas en toda la zona

Las tan esperadas lluvias finalmente llegaron entre el mediodía del viernes y el mediodía del sábado a la región núcleo agrícola, marcando un cambio de escenario tras semanas de incertidumbre climática.

El impacto productivo de la cosecha de agua es directo. Según los cálculos presentados en un reciente informe de la plataforma Contenidos CREA, cada milímetro de lluvia puede transformarse en 7 a 8 kilos de soja, 20 a 25 kilos de maíz, 16 a 18 kilos de trigo o 20 a 25 kilos de materia seca de alfalfa. Y, si bien en muchos casos el agua llegó en el tramo final de la campaña gruesa, en el campo hay una máxima que se repite: “todo suma”.

Qué pasó en la zona

Las lluvias, de distribución heterogénea, dejaron registros muy importantes en el centro de Santa Fe y Córdoba, mientras que en el norte y noroeste de la provincia de Buenos Aires los valores fueron más variables, aunque igualmente relevantes.

Por ejemplo en Junín llovió unos 30 mm, Tiburcio 30, Morse 25, Alem 20, R. Obligado 25, Rojas 35, Carabelas 45, Colon 50, Pergamino 90, Guerrico 100, San Pedro 80, Bragado 28, Chivilcoy 14, Lincoln 85, Gral. Villegas 90, Los Toldos 50, 25 de Mayo 55 y Bolívar 75.

Como se puede observar, hubo mucho altibajo en una misma región, pero en todos los casos muy buenas lluvias.

Y, desde el punto de vista productivo, el impacto es doble. Por un lado, llega en un momento tardío para muchos lotes de soja y maíz temprano, donde el potencial de rinde ya está definido. Sin embargo, resulta clave para los cultivos de segunda y tardíos, que aún transitan etapas críticas. Por otro lado, estas precipitaciones comienzan a reconstruir el perfil hídrico del suelo, un factor determinante para encarar la próxima campaña de trigo.

Además, en sectores con suelos más comprometidos por la sequía previa, estas lluvias representan un punto de inflexión.

No obstante, en zonas puntuales donde los acumulados superaron los 100 milímetros, podrían aparecer complicaciones por anegamientos temporarios, especialmente en bajos o áreas con drenaje limitado.

En síntesis, el agua llegó. De manera irregular, con matices y contrastes, pero con un impacto positivo en la mayoría de las regiones productivas.

En un contexto climático incierto, estos milímetros de agua empiezan a cambiar el ánimo del campo y abren una ventana de mayor previsibilidad de cara a lo que viene.

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