Se confirma que este año se sembrará menos trigo

Con la cosecha de granos gruesos promediando la mitad, los productores se sentaron a hacer números y se confirma lo que se temía. En campo propio se pierden 60 dólares por hectárea y en alquilado más de 100.

POR JOSÉ LUIS AMADO –PERIODISTA AGROPECUARIO- EXCLUSIVO PARA GRUPO LA VERDAD

A medida que van terminando con la cosecha de granos gruesos, principalmente la de soja, los productores que tenían intención de sembrar trigo comienzan a analizar si conviene o no sembrar trigo.

En este sentido, la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicó su primera estimación de siembra de trigo basada a una encuesta a productores y asesores de esa región del país ubicada entre el norte de Buenos Aires, centro y sur de Rosario, oeste de Entre Ríos y sudeste de Córdoba.

Según la GEA, se implantarían en lo que se denomina Zona núcleo alrededor de 1,5 millones de hectáreas de trigo, unas 300.000 o 17% menos que los 1,8 millones del ciclo pasado, que marcaron un récord.

El principal motivo de esta baja se relaciona con los costos: de la mano de un clima a favor, con otro otoño lluvioso y pronóstico de El Niño a partir de la primavera, el trigo se quiere mantener en las rotaciones, pero el límite llega desde el lado de los márgenes, que empeoraron muchísimos tras la disparada del precio de los fertilizantes por el conflicto bélico en Medio Oriente.

Desde la Bolsa rosarina lo resumen muy gráficamente, al destacar que si los números estuvieran un poquito mejor, sin dudarlo los productores apostarían nuevamente por el cereal. “Las encuestas de las últimas semanas a agrónomos y productores de la región son contundentes y expresan el deseo y la necesidad de mantener la misma área triguera del año pasado, pero que no será posible”, explican desde la Bolsa y agregan: “Es que queda en evidencia que el principal problema es el cambio de la relación urea/trigo que pasó en un año de 2,6 a 4,1”, explica la GEA en su informe semanal.

Sin embargo, el reporte explica que hay un par de factores que juegan a favor del trigo 2026/27:

1) Para la decisión de la siembra, contar con suelos cargados de humedad es un factor clave y este año toda la región cuenta con condiciones excelentes. Justo en este 2026 el trigo cumple 10 años desde que pasó de ser un cultivo sin demasiada importancia a tener un rol agronómico y económico protagónico junto a la soja y el maíz.

2) Desde lo financiero, también se destaca que posibilita un ingreso justo con el inicio de la gruesa en un año dónde se busca el mayor grado posible de autofinanciación ante márgenes ajustados y una situación que, en general, no perdona fallas en lo productivo.

Pero el problema es que “los números se imponen y, si bien se quiere no se puede, ya que, en situaciones de alquiler, o sea en el 70% de los casos, el impacto del costo de la urea principalmente pone al rinde de indiferencia en 46 quintales por hectárea”, un valor muy por encima de la media histórica en la región.

Márgenes ajustadísimos

Está claro que lo que está influyendo en la decisión de los productores son los casi nulos márgenes a causa del golpe que los fertilizantes le han aplicado a los costos, al punto que la GEA amplía que en un campo alquilado queda una pérdida de más de U$S 100 por hectárea.

“La campaña fina 2026/27 arranca con números apretados respecto al año pasado. Si bien el precio esperado a cosecha se ubica levemente por encima del de abril de 2025 —U$S 217 vs U$S 206 por tonelada— la suba de los costos, especialmente fertilizantes, golpea la rentabilidad”, sintetiza el estudio.

Puntualmente, con cálculos actualizados al 20 de abril, un rendimiento objetivo de 40 qq/ha y un precio de cosecha de US$ 217 por tonelada, el margen neto después de impuestos se ubica en apenas US$ 65 por hectárea en campo propio. Mientras que en campo alquilado la ecuación arroja una pérdida de US$ 128 por hectárea. Es por eso que, para hacer trigo en alquiler, los rindes de indiferencia están cerca de los 5000 kilos por hectárea.

“Hoy se necesitan 37 qq/ha en campo propio y 46 qq/ha (considerando impuestos) en campo alquilado. O sea, para empatar el partido y no perder plata, hay que lograr rindes muy, pero muy buenos. Pero superando los 150 kilómetros de flete, los números superan los 50 quintales: en General Pinto calculan 54 qq/ha”, grafica la Bolsa rosarina.

Y aquí viene un dato clave con respecto a lo que fue el ciclo récord 2025/26: la comparación interanual muestra un deterioro importante, puesto que en campo propio la caída ronda los US$ 60 por hectárea, mientras que en campo arrendado supera los US$ 100.

No obstante, hay un dato que puede traer algo de aliento: siempre el trigo forma parte de una rotación con soja de segunda, y ahí la ecuación mejora. Tomando una soja de 35 qq/ha, el planteo arroja márgenes de US$ 466/ha en campo propio y US$ 16/ha en campo arrendado.

De todas formas, se debe apuntar a tener altos rindes en trigo y como se prevé un año Niño, toda esta ingeniería se podría derrumbar si llueve mucho. Y como dato final, decir que en la zona de Junín se puede ya estimar una caída de un 20% en la estimación de siembra de trigo.

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