Se cumplen hoy 20 años del inicio del declive de la ganadería

POR JOSÉ LUIS AMADO –PERIODISTA AGROPECUARIO- EXCLUSIVO PARA GRUPO LA VERDAD

El 9 de marzo de 2006 los diarios argentinos reflejaban en sus tapas una medida, que a priori parecía una más, pero que generó una verdadera debacle en la producción ganadera.

La noticia señalaba que el presidente Néstor Kirchner cerraba las exportaciones de carne vacuna por 180 días. La decisión estaba justificada en la idea de controlar la suba de precios en el mercado interno. Es que por esos días, en el Mercado ganadero de Liniers, se veían aumentos constantes e incluso en un solo día llegó a aumentar hasta un 10% más el kilo vivo.

Apoyando la idea, la exministra de Economía, Felisa Miceli, defendía la suspensión argumentando que “facilitará el equilibrio entre la oferta y la demanda interna, permitiendo que 600.000 toneladas de carne que se destinan a la exportación se vuelquen al mercado local para abastecer a los argentinos. Y el propio Néstor Kirchner, en una nota periodística, justificó la medida con una frase contundente: “No nos interesa exportar a costa del hambre del pueblo”.

La respuesta del sector agropecuario se hizo sentir aportando datos del consumo. Entendían que la medida no iba a tener efectos concretos, dado que Argentina solo exportaba el 25% de la producción total y que el resto se volcaba al mercado interno; por lo tanto los aumentos se generaban por aumento del consumo y no por la demanda externa.

Además, se le advertía a Kirchner, que esa drástica medida impactaría en la industria y en el empleo que generaban los frigoríficos exportadores. Y ni hablar de la pérdida de credibilidad de las empresas exportadoras al no poder cumplir los contratos de entrega de la mercadería.

Argentina dejó de exportar y pasó del puesto 3º al 13º en el ranking mundial y fue superada por su histórico competidor Brasil, quien además hoy supera las 230 millones de cabezas de ganado.

Lo cierto es que muchas de las advertencias de hace 20 años atrás, se vieron al poco tiempo, e incluso llegan al día de hoy. Con los años, el stock ganadero local se redujo en más de 10 millones de cabezas de ganado por la falta de incentivos en la actividad.

Igualmente, el cierre de la exportación y demás medidas que impactaron en el sector, no lograron controlar la inflación, ya que siguieron aumentando los precios y encima el consumo de carne vacuna se redujo de 62 kilos a 57 kilos por habitante y por año.

Y el dato más contundente: Por este tipo de medidas, cerraron más de 100 frigoríficos y se perdieron entre 10.000 y 12.000 puestos de trabajo.

Datos

Por ultimo algunos datos duros. Un informe aportado por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), indica que la existencia bovina del año 2006, era de 48,5 millones de cabezas.

Hoy, en 2026, se estima que existen unas 51 millones de cabezas de ganado.

En 2006, Argentina era habitada por 39 millones de argentinos, y hoy somos poco más de 47 millones. Es decir 8 millones de personas más.

Como se pueda observar aquí hay un contrasentido. Mientras la población argentina creció un 21% en 20 años, el rodeo vacuno prácticamente se estancó, aumentando solo un 4%.

¿Qué implica esto?: que en la actualidad hay menos carne disponible per cápita, porque, -aunque haya algo más de ganado en términos absolutos-, el crecimiento no alcanzó para acompañar el aumento de bocas a alimentar. Y encima, el país -porque no tuvo políticas de incentivos para la producción ganadera en los últimos 20 años-, hoy tiene menos vacas y menos productores que antes.

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