La cooperativa Agricultores Federados Argentinos, decidió ampliar su planta de fitosanitarios ubicada en Ramallo.
Esta historia comienza en Expoagro. Resulta que las empresas que tienen instalaciones cerca de San Nicolás, donde se hace la mega feria que terminó el viernes, aprovechan que llega gente de todas partes del país para sacarlos de la Feria y llevarlos a recorrer sus fábricas y campos.
Tal es el caso de Agricultores Federados Argentinos (AFA), que tiene su planta formuladora de agroquímicos en el parque industrial de Ramallo. Quienes visitaron las modernas instalaciones se llevaron un par de anuncios y novedades importantes.
Una de ellas es que el 12 de junio inaugurarán una nueva planta para producir insumos biológicos para el agro completando una inversión de 7 millones de dólares.
Y la otra novedad es que la principal cooperativa del agro argentino invertirá en ese complejo del norte bonaerense otros u$s 7 M para ampliar en un 50% la capacidad de la formuladora de fitosanitarios y desembolsará otros u$s 3 M para un nuevo depósito.
El tema es que hablar de la planta de Ramallo es como clavarle un puñal a la economía santafesina. Es que en 2013/2014, cuando AFA buscaba un lugar donde instalar su fábrica de fitosanitarios, tuvo como primera opción las inmediaciones de la localidad de Casilda, porque allí tenía centros de depósitos que serían un pulmón logístico para la planta. Pero por presión de grupos ambientalistas que denunciaban que un poco más iban a fabricar allí la bomba atómica, la Municipalidad no les habilitó la inversión.
No conforme, AFA sondeó un par más de localidades del sur santafesino, pero luego llegaban los ambientalistas y la prensa agitando las banderas “anti Monsanto” y todo se embarraba. El gobierno provincial, en esos momentos al mando de Antonio Bonfatti, miró para el costado, siendo que tenía la capacidad de analizar en fino el proyecto y ver la factibilidad de su impacto ambiental. La administración de Bonfatti, que no es recordada por el empresariado como muy amigable, ni siquiera avanzó con cambios normativos que le proponían para poder recibir la inversión en parques industriales de la zona y terminó convalidando el discurso ambientalista.
En el norte de Buenos Aires, por el contrario, los recibieron con los brazos abiertos en su recién lanzado parque industrial de Ramallo (con un puñado de firmas allí instaladas). A AFA, con base en Rosario, le dolió y costó abandonar el sur de Santa Fe, pero hoy no se arrepienten de haber cortado cintas en Ramallo en 2015.
Hoy, diez años después, el final de la historia es conocido. La planta de AFA emplea allí unas 100 personas, ahora, como acabamos de contar, volverá a expandirse (con más mano de obra) y nunca hubo un inconveniente ambiental alguno para los trabajadores y la población (tampoco elaboraron la bomba atómica) y Santa Fe vio pasar por la ruta 9 la millonaria inversión que le agrega valor al agro.