Alertan que el precio de la hacienda pierde contra la inflación

En los últimos meses el mercado de hacienda fue un reflejo de la fragilidad que caracteriza al mundo actual, factores imprevisibles como el clima y la salud mundial generaron un cambio de tendencia que se podría profundizar si se confirman algunos pronósticos. Destacan que podría haber riesgo de que se repita la debacle de 2009.

En los últimos meses el mercado de hacienda fue un reflejo de la fragilidad que caracteriza al mundo actual, factores imprevisibles como el clima y la salud mundial generaron un cambio de tendencia que se podría profundizar si se confirman algunos pronósticos.

En septiembre, la producción de carne en Argentina fue un 8 por ciento mayor a la del mismo mes del año pasado, y esa amplia diferencia en el volumen volcado al mercado derivó en una baja nominal de los precios de la hacienda de más del 30 por ciento desde marzo.

Para entender lo que se observa hoy, hay que analizar lo que sucedía antes. El analista del mercado de hacienda Ignacio Iriarte dice que para eso hay que poner el foco en la demanda. “El año pasado fue la exportación la que permitió que los precios de la hacienda aumentaran por encima de la inflación. En un mundo globalizado, invitamos a los chinos al gran remate de carne que es la Argentina”.

De esa manera, la exportación pasó de llevarse el 27% de la producción a llevarse el 31%, y de ese 31, China llegó a representar el 80 por ciento. Esto motivó a muchos productores a descartar las vacas improductivas, que eran compradas por el gigante asiático a buen precio, y a apostar por el negocio futuro y llenar sus campos de terneros. “Uno de cada cuatro kilos estaban yendo a China, esto incluso duplicó al peso que tienen los supermercados en la demanda. Fue mágico y ahora se cortó de una manera insólita”, comenta Iriarte.

Luego explica que hasta septiembre China seguía comprando importantísimos volúmenes de carne. En septiembre fueron nada menos que 270.000 toneladas, “una barbaridad”.

“Compraron mucho y muy caro, tienen mucha mercadería comprada, y mucha que todavía está en el mar. Hay que tener en cuenta que, entre una cosa y la otra, entre el momento en que China hace la compra y le llega el embarque pueden pasar tres meses”, explica el especialista.

Pero ahora, ese aluvión cárnico se está chocando contra la pared del confinamiento estricto que el presidente Xi Jinping está imponiendo por el riesgo de una nueva expansión del Covid-19. Hasta ahora el número de casos de coronavirus está controlado, pero las autoridades chinas aseguran que si no aplican un aislamiento brutal en algunas ciudades el virus se podría llevar 1,5 millones de vidas humanas.

Ese factor sanitario en el principal cliente de la carne argentina, sumado a un parate de los negocios con otros destinos, hizo que el precio de la hacienda caiga, después de haber estado estancado durante algunos meses perdiendo terreno contra la inflación. De esta manera, el mercado de hacienda pasó de tener los valores más altos de su historia a estar actualmente en precios cercanos al promedio.

Pero lo preocupante es lo que puede llegar a pasar en los próximos meses, y en ese sentido, al margen de la incertidumbre por la situación sanitaria en China, Iriarte pone el énfasis en el aspecto climático. “La seca podría generar una masacre, si pega en medio de la época de servicios puede haber un agujero en la producción de terneros, que es la fábrica de carne para el futuro”, afirma el analista. Además advierte que la relación de precios de la carne y los granos volvió a ser adversa para la producción y que la situación forrajera obviamente no es la más auspiciosa de cara al verano, lo cual está empujando a muchos a vaciar los campos, por lo que si se confirman los pronósticos de extensión del fenómeno Niña y la exportación continúa virtualmente paralizada se podría observar una liquidación de hacienda incluso peor que la que se observó durante 2009, tras una seca histórica y con los mercados intervenidos.

Una señal clara se observa en las cámaras de muchos frigoríficos, que están abarrotadas de reses, algo que ya impactó a la baja en el precio nominal de la hacienda y de la carne. En consecuencia, el consumo local se recuperó y pasó del piso de 48 kilos anuales por cabeza a 53 kilos anuales por cabeza. “El consumo va a absorber lo que le tiren”, dice Iriarte.

Pero Ariel Morales Anton, directivo de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), afirma que ese aumento en el consumo no se lleva a cabo a cualquier precio. “Hace cinco meses que estamos teniendo un estancamiento del valor de la carne por la mezcla de una mayor oferta de hacienda gorda y una falta de empuje por parte del consumo. El kilo de carne está atrasado entre un 20 y 25% porque no lo absorbe la inflación, esperamos un aumento para noviembre-diciembre, sobre todo en algunos cortes de época como los parrilleros”, dice.

Igualmente quedan gotas de esperanza y optimismo para el sector ganadero. Iriarte afirma que en las pocas localidades que son beneficiadas por las lluvias, los productores “no venden una pata más”, y asegura que la enorme demanda de carne por parte de China, a la que Sudamérica está llamada a abastecer, es estructural y se podría recuperar rápidamente. “Los chinos ya han hecho esto en 2019. Compran enormes volúmenes y después cortan todo para renegociar los precios y retomar las compras con valores 30% más bajos”, afirma. Fuente, Clarín Rural

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