Con una de las mayores siembras de maíz de los últimos años, y la esperanza de que lo peor de esta Niña “débil y corta ya haya quedado atrás”, los productores siguen con atención la evolución del cultivo.
POR JOSÉ LUIS AMADO -PERIODISTA AGROPECUARIO- EXCLUSIVO PARA GRUPO LA VERDAD
Estos momentos son clave para el maíz, el cual atraviesa el período de llenado de grano, por ello la expectativa está puesta en que las lluvias anunciadas para los próximos días efectivamente lleguen.
El momento es determinante. Si bien el número de granos ya quedó definido -por hileras, mazorca y tamaño de espiga-, ahora lo que está en juego es el llenado de los granos; el último componente del rinde. Por esto, los técnicos coinciden en que si falta agua en esta etapa, el cultivo puede terminar con granos más livianos y resignar rinde, aun cuando el potencial esté bien armado desde lo estructural.
Así las cosas, en varias regiones ya se observan señales de alerta. Plantas que semanas atrás lucían de un verde intenso comienzan a mostrar tonos amarillentos, pese a mantener un buen desarrollo general. El diagnóstico es claro: decaen las reservas de agua útil y el margen se achica día a día.
Puntualmente los campos del partido de Junín que, según un estudio de la Bolsa de Comercio de Rosario, tenían al 17 de diciembre una condición de reserva de agua útil entre “Optima y Abundante”; la última medición del pasado miércoles 7 señaló que es “Escasa”.
Entendido lo anterior, y siempre hablando del maíz de primera, el cultivo ya pasó la floración y ahora es el turno de la definición del peso de mil granos (PMG, una medida clave que refleja tamaño y calidad del grano). En este sentido, los maíces sembrados en la zona de Junín se encuentran muy buenos, pero también hay que señalar que hay muchos lotes en que el agua empieza a faltar. “Con los calores que tuvimos, hubo días de 10 milímetros de evaporación. Es decir, en diez días se evaporan 100 milímetros”, advirtió un técnico juninense.
Al margen de lo anterior, hoy cesaron los días de calor intenso y si bien hubo precipitaciones, estas no han sido suficientes, por ello es necesario que aparezcan lluvias para ayudar a mejorar el peso del grano.
Sobre esto, la jefa de estimaciones agrícolas de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Cecilia Conde, explicó que “De persistir este escenario de falta de precipitaciones, el potencial productivo de los lotes más adelantados podría verse afectado”, advirtió. No obstante, recordó Conte, que durante el período vegetativo los cultivos atravesaron, en general, una buena condición hídrica, favorecida por las lluvias acumuladas desde el otoño.
En el plano climático, la especialista explicó que las condiciones del ENSO “son consistentes con una fase débil de La Niña”, aunque con una probabilidad superior al 60% de transición hacia un escenario neutral durante el trimestre enero-febrero-marzo. “La evolución de las precipitaciones durante enero y febrero será determinante”, subrayó.
Por su parte, Cristian Russo, jefe de estimaciones de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), reconoció que diciembre y enero eran los meses que más preocupaban. “Teníamos muchísimo miedo de lo que podía suceder en estos momentos”, dijo, aunque aclaró que la región núcleo venía de varios meses con lluvias por encima de la media.
“La buena noticia es que no se trató de un bloqueo permanente, aunque sí hubo un centro de alta presión que no permitía el ingreso de frío ni de humedad, y se registró un calor enorme”, explicó. Tras la primera ola de calor, el panorama comenzó a cambiar, con temperaturas bastante frescas y ahora las miradas están puestas en los próximos eventos. “Estamos esperando el agua, que para la región central es muy importante y muy determinante”, afirmó.
Russo destacó que lo que ocurra en esta semana será clave para los maíces tempranos. “Todos los técnicos estamos esperando el agua para volver a dejar atrás estas semanas en las que se sintió la falta de humedad y recuperar la posibilidad de tener rendimientos muy buenos”, señaló.
“Estamos esperando una campaña récord en maíz, esperamos que lo peor de esta Niña débil y corta ya haya quedado atrás. Creemos que hemos llevado bastante bien la parte más difícil del verano. Es, probablemente, la segunda siembra más importante de los últimos diez años”, remarcó. En cuanto al maíz tardío muestra buen comportamiento, con una emergencia rápida y buen desarrollo inicial.
Ausencia de chicharritas
La temible plaga de la chicharrita, que diezmó la producción de maíz años atrás, se encuentra bajo control en gran parte del territorio nacional, si bien comenzaron a sonar las alarmas en algunas regiones endémicas.
Según el último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis, el relevamiento “sigue mostrando una casi total ausencia de chicharritas en las principales zonas maiceras del país, lo cual es muy prometedor para los cultivos tardíos de estas regiones. Los expertos de la Red remarcaron que “es fundamental mantener los monitoreos a lo largo del año, tanto con trampas como con observación de cultivos, y tanto en las zonas de maíces tempranos (especialmente si ya cesaron las intervenciones), como en las áreas de siembra tardía”.
















