FADA presentó un nuevo índice, el «changómetro»

La Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA), presentó el índice «changómetro». Según este estudio privado, en los últimos cuatro años los productos alimenticios, indumentaria y hasta combustibles multiplicaron su precio por cuatro. O visto de otra forma, con el mismo billete se compra un 75% menos de productos.

Justo el día en que el Indec anunció que la inflación minorista de julio terminó finalmente en 3%, la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de la Argentina (FADA) lanzó el «Changómetro», otra forma de medir la inflación, mucho más cercana al bolsillo de los consumidores.

En concreto, el changómetro releva cómo se mueve a nivel de precios una misma canasta de productos. Así, llega a la conclusión que en los últimos cuatro años, un changuito de $1000 en alimentos, hoy cuesta $4000.

Según el relevamiento en diciembre de 2017 una canasta de productos de consumo masivo costaba $1000, pero doce meses después para llevarse los mismos productos había que sacar del bolsillo $ 1512. En diciembre de 2019 la misma canasta ya valía $ 2370, por que en dos años el incremento fue de 137%.

En diciembre de 2020 esa canasta de bienes ya trepaba a $ 3367 y a $ 4401 en julio de 2021. De esta manera, desde la asunción de Alberto Fernández el incremento llegó al 85,7%. Esto se verifica, según FADA, en algunos productos emblemáticos de la canasta alimentaria como asado y yerba, y en muchos otros también.

Pero no pasa solamente con alimentos y bebidas. El mismo multiplicador hay que utilizar para ver la variación en los precios de los combustibles, ropa y calzado.

«El termómetro arroja que para comprar un changuito, que a fines de 2017 nos salió mil pesos, hoy tenemos que gastar más de cuatro mil ($4.401). Mismo changuito, con mismos productos, cuatro veces más», afirma Natalia Ariño, economista de FADA.

Y aclara que no sólo pasó con los productos del supermercado, también con la ropa, con lo que llenar el mismo placard hoy cuesta cuatro veces más. «Las mismas prendas que nos comprábamos con mil pesos, ahora cuestan cuatro mil», agrega Ariño.

Con $ 1000 en 2017 se llenaba un tanque de nafta, pero hoy ese mismo billete alcanza apenas para 10 litros, 75% menos, explica el reporte.

Un caso incluso más grave es la yerba mate. «Mil pesos eran 29 paquetes de yerba de medio kilo en 2017, hoy sólo compramos 5. Tomamos 240 mates menos, perdimos 24 paquetes», explicaron desde FADA.

«El problema de la inflación no son los precios, son los pesos», afirma David Miazzo, economista jefe de la entidad. Y aclara que «lo que pierde valor es el peso, cada vez necesitamos más billetes para comprar lo mismo: eso es la inflación».

Ariño pone el foco en las consecuencias económicas y sociales de esta aceleración sin fin de los precios. «El aumento sostenido de los precios, afecta a la producción, salarios, empleo e inversiones. Además, la inflación impacta directamente sobre la pobreza. Si bien tenemos menor poder adquisitivo mes a mes, esto incide con mayor fuerza en quienes tienen menores ingresos», detalló.

Ya en el plano de las propuestas, los economistas de FADA destacan que las soluciones deben apuntar a dos aspectos centrales: «dejar de imprimir pesos además de solucionar el desequilibrio monetario; y generar un plan económico que sea consistente y permita generar confianza».

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