Impiden el regreso a clases en un colegio rural

Malestar en la comunidad de un colegio rural porque impiden el regreso a las clases presenciales. El Colegio Agropecuario Salesiano Del Valle, que brinda educación agrotécnica a 275 alumnos bajo el sistema de internado, comenzó el ciclo escolar el 8 de marzo con una autorización transitoria. Tres semanas después, el Ministerio de Educación bonaerense le comunicó que debían suspender la experiencia de la residencia estudiantil y del comedor. “Así no podemos trabajar. El 95% de nuestros alumnos vive a grandes distancias”, lamentó su director.

La situación se conoció por la viralización de un video que dura poco más de dos minutos y medio. Quien habla a cámara es Jorge Ledesma, de 50 años, director desde hace tres del Colegio Agropecuario Salesiano Del Valle, de partido 25 de Mayo. Fue la forma que encontró para comunicarle a la comunidad educativa (docentes, padres y alumnos) que, a partir del lunes 4 de abril, no habrá más clases presenciales.

La Institución (ubicada a cinco kilómetros del Pueblo de Del Valle) brinda educación agrotécnica a 275 adolescentes bajo el sistema de internado, y había dado inicio al Ciclo Escolar 2021 con una autorización transitoria el pasado lunes 8 de marzo. Tres semanas después, el miércoles 31 de marzo, el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires les comunicó que debían suspender la experiencia de la residencia estudiantil y del comedor.

“Aquí concurren jóvenes de toda la provincia, desde lugares muy lejanos. En la práctica sin la residencia y el comedor no podemos trabajar. El 95% de nuestros alumnos vive a grandes distancias”, apunta Ledesma.

Como resultado de la restricción, el colegio no tuvo más remedio que cerrar sus puertas. Lo que más angustia: no saben cuándo van a volver a abrirlas. Mientras tanto, van a funcionar bajo la modalidad virtual.

De acuerdo con el directivo, que también es Sacerdote de una Congregación Salesiana, el motivo por el cual la Institución no puede seguir con las clases presenciales radica en que las autoridades educativas bonaerenses no tienen previsto, dentro de sus protocolos, cómo deber ser el funcionamiento de la residencia estudiantil.

“Transmitirles esta noticia para nosotros es muy doloroso. No me parece justo porque creo que, como escuela, nosotros hicimos las cosas bien. Pero son decisiones de la autoridad educativa que nosotros, como parte del sistema, tenemos que recibir y acatar” concluye Ledesma en el video.

Por su parte, desde el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires indicaron que llevan tiempo trabajando en un protocolo específico para las escuelas rurales junto al Ministerio de Salud Bonaerense.

“Frente el COVID-19, este tipo de instituciones revisten situaciones particulares que deben ser debidamente atendidas. En el caso puntual de la Escuela Agrotécnica Salesiana se ha presentado un protocolo de actuación ante casos de coronavirus que está siendo analizado en este momento por las autoridades educativas y sanitarias”, dijeron.

Y luego puntualizaron: “Particularmente se está analizando el modo en que se implementará el aislamiento de grupos ante casos sospechosos o confirmados de COVID-19 en el establecimiento, considerando las características de su comunidad educativa, donde muchos estudiantes residen a más de 100 Kilómetros de la escuela”.

De acuerdo con el relato de Ledesma, unas semanas antes del inicio del Ciclo Lectivo 2021, el colegio recibió, de parte de la Cartera Sanitaria Bonaerense, el protocolo de Higiene y Seguridad para el regreso a clases presencial. “Al leerlo notamos que había sido pensado con jornadas de cuatro horas y para escuelas citadina, no para escuelas rurales como la nuestra. Acá, la primera ciudad más cercana, que es Bolívar, está a 65 kilómetros. Nueve de Julio, a 90 kilómetros. Todas esas distancias hacen que los chicos no puedan ir y venir en el día”, explicó Ledesma a este medio.

En ese momento, el directivo se puso en contacto con la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires a través de la Dirección Provincial de Educación de Gestión Privada (DIPREGEP) para comunicarles la situación y propuso un “protocolo ampliado” basándose en la realidad de otros colegios agrotécnicos, como por ejemplo, uno de la provincia de Córdoba.

Entre las medidas adoptadas para volver a dictar clases presenciales, el Colegio Agropecuario Salesiano Del Valle decidió reducir la capacidad presencial de los alumnos al 50%: una semana asisten 138 chicos y, a la semana siguiente, otros 137. Además, redistribuyeron los espacios en las aulas y armaron “burbujas”, de manera que siempre sean los mismos alumnos aquellos que comparten el comedor, los recreos y los dormitorios.

Tras comunicárselo a los inspectores, supervisión mediante, la Institución consiguió un permiso transitorio (“y siempre a la espera del definitivo provincial”) para dar comienzo a las clases presenciales después de un año de virtualidad. “Lo hicimos sin dificultad alguna, por eso esta noticia nos tiene tan angustiados”, apunta Ledesma.

En sintonía, la docente María Florencia Celma, contó que la felicidad de volver a la escuela fue inmensa. “El reencuentro era necesario y la necesidad de presencialidad en la educación, indiscutible. Si bien esta escuela es una escuela pública de gestión privada, el 50% de nuestros alumnos se encuentran becados, y quienes abonan la cuota plena, no llegan a pagar todos los costos. Muchos chicos no cuentan con herramientas tecnológicas y otros, no tienen posibilidades de conectividad en los lugares donde viven”, escribió en un posteo de Facebook, la médica veterinaria y Licenciada en Comunicación Social que vive en Bolívar y recorre 65 kilómetros para dar clases.

Con respecto a los que se les cuestiona desde la cartera educativa bonaerense (el modo en que se implementa el aislamiento de grupos ante casos sospechosos o confirmados de COVID-19), el directivo del colegio explica que tienen un médico para ese tipo de situaciones y un lugar acondicionado para aislar a los alumnos infectados hasta que las familias los vengan a buscar.

“Al comienzo de cada semanas, los chicos llegan con una declaración jurada firmada por los padres, donde consta que no tuvieron fiebre, ni dolor de cabeza. Nosotros, además, les tomamos la temperatura al momento del ingreso y dos veces al día. Solo tuvimos un caso y lo agarramos a tiempo”, indica y se despide con la esperanza de que la situación se resuelva lo más pronto posible.

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