La industria brasilera le cerró la puerta al trigo OGM argentino

En una conferencia de prensa, diversas entidades de ese país rechazaron una posible autorización para la importación como harina de un cereal desarrollado por la firma argentina Bioceres. Un trigo OGM (Organismo Genéticamente Modificado) que es tolerante a sequía y resistente a glufosinato.

Asociaciones que agrupan a las empresas molineras y a las industrias alimenticias brasileñas manifestaron su oposición a importar trigo transgénico argentino tolerante a sequía si el cereal es aprobado en Brasil para harina. El vecino país importa un 60% de sus necesidades de trigo, la mayor parte de la Argentina.

La Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNBio), un organismo vinculado al Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovaciones de Brasil, está en proceso de concluir un dictamen técnico sobre una solicitud para la liberación de importaciones de harina del trigo transgénico desarrollado por la firma argentina Bioceres. En la Argentina el cereal tiene una aprobación condicional a la espera justamente de una autorización de Brasil.

En este sentido, en una conferencia de prensa, Rubens Barbosa, presidente ejecutivo de la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), se refirió a la oposición de sus asociados con respecto al trigo transgénico. Describió que esa decisión fue unánime y se tomó en reunión del consejo deliberativo de la entidad.

«Los asociados de Abitrigo se manifestaron en ese sentido, que no comprarían trigo si fuese liberada la importación de la Argentina. Toda la cadena está en la misma posición», aclaró. En este contexto, señaló que en ese caso buscarán otros proveedores en la región como Uruguay y Paraguay, en menor escala, y en cantidades mayores irán a Canadá, Estados Unidos y Rusia. «Hasta Letonia quiere exportar a Brasil. Todos estos países podrían entrar en lugar de la Argentina para suplir el mercado brasileño de trigo», dijo.

«Las entidades están ahora a la espera de la próxima reunión de la Comisión, en octubre, cuando CTNBio posiblemente presente un dictamen sobre la liberación comercial de trigo genéticamente modificado en Brasil», dijeron en la rueda de prensa.

Barbosa remarcó que el sentido de la conferencia no fue «dramatizar nada, ni denunciar ni hacer escándalo, sino transmitir información sobre los diferentes aspectos» que influyen en la actividad en ese país. «No hay un país en el mundo que acepte la entrada de trigo transgénico, aceptan otros productos pero el trigo, por una situación de sensibilidad de consumo humano, no lo hacen», afirmó.

En este sentido, señaló que todas las entidades relacionadas al sector mantienen conversaciones con funcionarios del Ministerio de Agricultura de ese país por este tema. «Nuestra preocupación está básicamente en la incertidumbre que puede significar la eventual entrada de trigo transgénico en el Brasil», indicó.

Señaló que para Abitrigo, si bien la ciencia es muy importante, «este tema es muy delicado». Agregó: «Estamos a favor de los avances tecnológicos. El trigo y el arroz son los dos principales productos de la mesa de los brasileños y debería haber un diálogo con todos los sectores antes de tomar una decisión final, incluido los consumidores».

Según relató, Brasil no produce todo el trigo que consume, sino que importa alrededor del 60% para atender el mercado interno, donde un gran porcentaje es de la Argentina. «Por eso nuestra preocupación, porque es el principal proveedor. Según la información que recibimos de la embajada de Brasil en Buenos Aires, el gobierno argentino dijo que la autorización para la comercialización de trigo en la Argentina dependía de una aprobación previa del gobierno brasileño, porque es el principal mercado», indicó.

En coincidencia, Claudio Zanão, presidente ejecutivo de la Asociación Brasileña de Industrias de Bizcochos, masas alimenticias, panes y bollos Industrializados (Abimapi), señaló que su entidad tampoco quiere comprar trigo transgénico. Contó que Brasil es el tercer mercado mundial en el consumo de masas y bizcochos y que exportan una enorme cantidad de productos que si llegase a acontecer la aprobación, perderían mercados y, por ende, divisas.

«Si ningún país lo aprobó, por qué nosotros tenemos que ser los primeros como cobayos. No hay necesidad. Debemos mantener en la situación que estamos y continuar con nuestros productos libres de posibilidad de transgénicos que nos da tranquilidad y seguridad», afirmó.

Aseguró que la industria no tiene interés en ese trigo porque sus exportaciones a otros países de sus productos con ese cereal «serían probablemente muy mal vistos». Indicó: «Estados Unidos no acepta transgénicos, por lo que estaríamos perdiendo mercados de exportación de nuestros productos».

Zanão, expresó que no existe otro país con trigo transgénico. «En este momento, estamos en contra del trigo transgénico. El trigo argentino es siempre bienvenido, tiene una excelente calidad y óptimo precio. No queremos ser el primer país que abra las puertas a trigo transgénico que puede dar un impacto negativo para nuestros consumidores. Podemos esperar la evolución científica, no tenemos ningún interés en este momento en ser los primeros», dijo.

Por último, Paulo Menegueli, presidente de la Asociación Brasileña de la Industria de Panificación y Confitería (Abip), también manifestó la preocupación de las panaderías por este tema. «Si esto avanza, el sector de panificación no comprará trigo argentino. No queremos correr el riesgo de pérdida de mercados. Si eso acontece, buscaremos otros mercados», finalizó.

Por su parte, la empresa Bioceres, dueños de la genética de trigo HB4 tolerante a la sequía y resistente al herbicida glufosinato de amonio, no se ha manifestado sobre el tema.

La posición de la Mesa de Enlace
Según la Mesa de Enlace, en Argentina hay en la actualidad unas 50000 hectáreas de trigos con ensayos y producción de semillas, por lo que se podrían sembrar unas 2 millones de hectáreas, un 30% del total del trigo argentino. En este marco advirtieron que no hay control efectivo de esa producción, como así tampoco ningún plan de contingencia en caso de contaminaciones con trigo no OGM.

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