Productores logran 120 qqxha de maíz en Agnelo

Una familia de ganaderos, que apuesta por Añelo desde antes del boom, obtuvo un promedio de 120 quintales por hectárea de maíz en Vaca Muerta.

El verde intenso de los lotes bajo riego contrasta con las bardas rojizas que rodean a Añelo. Desde el aire, la imagen es todavía más elocuente: en medio de torres, cigüeñas petroleras y caminos abiertos para la perforación de pozos, un campo agrícola-ganadero se mantiene activo, productivo y ordenado. El Establecimiento La Linda es una isla verde en el corazón del epicentro hidrocarburífero argentino. No es un emprendimiento nuevo ni una apuesta oportunista al calor del petróleo. Es, por el contrario, el resultado de una historia familiar que comenzó mucho antes de que Vaca Muerta fuera siquiera un proyecto.

Los Vela se instalaron en esa localidad hace más de cinco décadas, cuando la actual revolución petrolera no podía siquiera imaginarse. En ese entonces, el suelo aún no se perforaba: solo se sembraba. Estos productores, convencidos de la riqueza de esta tierra, encontraron su equilibrio productivo en la actividad agropecuaria: un feedlot que produce 2.000 cabezas de bovinos al año y más de 350 hectáreas de alfalfa y maíz bajo riego.

La empresa está en manos de cuatro hermanos (Francisco, José, Juan Antonio y Manuel) quienes trabajan junto a sus padres, Gilberto Vela y Julia Elena Urtasun, al frente de un establecimiento que combina agricultura bajo riego, ganadería intensiva y, más recientemente, desarrollo inmobiliario. El arraigo con Añelo es total: “Mis padres son de Neuquén y de acá de Añelo. O sea, nosotros siempre vivimos acá en Añelo”, resume Manuel Vela, ingeniero agrónomo y uno de los socios del establecimiento.

La historia del Establecimiento La Linda se remonta a 1971 y tiene como protagonista inicial a Andrés Vela, el abuelo de los actuales socios. “Esto empezó con mi abuelo en el año 71. Esto ya lleva 55 años. Y empezó acá mismo”, cuenta Manuel. En aquel entonces, Añelo era apenas un caserío rural, con accesos precarios y rutas de tierra.

Uno de los hitos fundacionales fue la obra de riego. En una época con escasa infraestructura pública en Añelo, la familia construyó una bocatoma propia sobre el río Neuquén y un canal de entre cuatro y cinco kilómetros para llevar agua hasta la chacra. “Hoy tenemos el canal provincial, pero en ese momento hubo que ir varios kilómetros río arriba para poder sacar agua y regar”, explica Manuel. Ese esfuerzo permitió regar decenas de hectáreas y montar un proyecto forestal con viveros, plantines y macizos de álamos.

Durante muchos años, la forestación fue la actividad principal. Con el tiempo, el sistema fue incorporando forraje y animales, aunque siempre de manera complementaria. “Siempre fue un sistema forestal, por ahí incorporaban ovejas, vacas, novillos, pero nunca de manera concreta”, señala Manuel.

La transición comenzó a profundizarse a partir del año 2000. Gilberto Vela empezó a desmontar, sistematizar y apostar con más decisión a la agricultura bajo riego, con la alfalfa como cultivo base. “Mi viejo a partir del 2000 en adelante empieza a hacer alfalfa y maíz, por lo tanto ese sistema ya se estaba estableciendo”, explica.

En ese proceso hay un dato que hoy resulta emblemático: “Mi viejo fue el primero que empezó a cultivar maíz acá en Añelo”, afirma Manuel. A mediados de los 2000, cuando el cultivo todavía no era habitual en la zona, la familia incorporó maquinaria propia (sembradora y cosechadora) y avanzó con el maíz bajo riego. Los resultados acompañaron: han logrado rindes promedio de 12.000 kilos de grano por hectárea, con cuadros que superan ampliamente ese valor.

El cambio de rumbo también estuvo motivado por cuestiones económicas. La actividad forestal se volvió cada vez más compleja y menos rentable. “El cambio se da por cuestiones de rentabilidad”, resume Manuel.

Hicieron pruebas de engorde de bovinos a corral, hasta que desde 2015 el feedlot empieza su consolidación definitiva, cuando Francisco Vela, el hermano mayor, se recibió de veterinario y volvió al campo. A partir de ese momento, la ganadería intensiva pasó a ser un eje central del negocio.

Hoy, el Establecimiento La Linda maneja cerca de 350 hectáreas, entre tierras propias y alquiladas en Añelo y en Peñas Blancas, Río Negro. La base agrícola está orientada casi exclusivamente a la producción de alimento para el corral. La rotación es clara: alfalfa durante cuatro o cinco años, seguida por uno a tres años de maíz, con verdeos de invierno en situaciones puntuales.

Los rindes son consistentes: entre 12 y 14 toneladas de materia seca por hectárea en alfalfa y unas 12 toneladas de grano de maíz en promedio. En la actualidad, el maíz se destina a silo de planta entera, con producciones de 55 a 60 toneladas de materia verde por hectárea. Todo el sistema se riega por manto, con un manejo muy ajustado del agua.

La ganadería se desarrolla íntegramente a corral, con un stock instantáneo de unas 1.000 cabezas y una salida anual de entre 2.000 y 3.000 animales. El ciclo completo dura alrededor de ocho meses, desde el ingreso con 160-180 kilos hasta la salida con 400-420 kilos promedio.

El manejo nutricional se apoya en tres dietas bien diferenciadas: recría 1, recría 2 y terminación. “En recría 1 tenemos mucha fibra y proteína, y poca energía. En recría 2 es un intermedio, y en terminación llegamos a dietas con hasta 80% de maíz”, detalla Manuel. Las ganancias diarias de peso rondan el kilo promedio a lo largo del ciclo, con picos de hasta 1,3 kilos diarios en terminación.

Aunque su historia antecede largamente al boom petrolero, los Vela no permanecieron ajenos al nuevo contexto. En 2013, Gilberto Vela impulsó el desarrollo de un barrio abierto. Se trata de un proyecto inmobiliario que hoy suma varias etapas y complejos habitacionales orientados, en gran parte, a empresas vinculadas a Vaca Muerta.

“La diversificación nos permitió compensar”, explica Manuel. El avance del petróleo elevó el valor de la tierra y complicó la expansión agrícola, pero también generó oportunidades en otros rubros. Aún así, la base sigue siendo el campo. “La empresa se llama Establecimiento La Linda y la base nuestra es la parte agropecuaria. En eso seguimos apostando y seguimos invirtiendo”, afirma.

Agricultura, Destacadas

Te puede interesar:

Menú