¿Qué rindes se esperan para la soja y el maíz?

Según un relevamiento realizado entre los clientes de una corredora de cereales rosarina, las lluvias de las últimas semanas marcaron un punto de inflexión para la soja de primera y el maíz temprano.

POR JOSÉ LUIS AMADO -PERIODISTA AGROPECUARIO- EXCLUSIVO PARA GRUPO LA VERDAD

La campaña gruesa entra en su tramo decisivo con un escenario climático que dejó atrás el peor momento de la sequía, pero que todavía exhibe fuertes asimetrías regionales y riesgos productivos. Las lluvias de febrero permitieron recomponer perfiles en amplias zonas de la región pampeana, aunque eventos de granizo y viento provocaron daños severos en sectores del sudeste de Córdoba y el centro-oeste santafesino.

El equipo de Análisis de Mercados de la corredora rosarina FYO, acaba de determinar que las últimas lluvias han marcado un punto de inflexión para los cultivos de soja y maíz, y además se han estabilizado los lotes que atravesaban un período crítico de estrés hídrico.

La soja de primera y de segunda transitan etapas clave de definición de rendimiento. En la región núcleo, más de la mitad de la soja de primera se encuentra en llenado de grano bajo perfiles menos restrictivos. Sin embargo, los técnicos advierten que la recuperación no es homogénea.

En este sentido, la actual campaña agrícola atraviesa un punto de inflexión determinante para los rendimientos finales. Tras un mes de enero donde las lluvias se concentraron mayoritariamente en el norte del área agrícola, los cultivos gruesos debieron transitar parte de su período crítico bajo un escenario de creciente estrés hídrico.

Incluso más, destaca el informe que las precipitaciones de mediados de febrero a esta parte resultaron vitales para estabilizar la condición de los campos permitiendo una recuperación significativa de los cultivos.

A pesar de esta mejora general, se observan zonas específicas donde la llegada del agua no fue suficiente para revertir la merma en los rendimientos. Según lo relevado entre los clientes de la corredora FYO, el sur de Córdoba presentaría una caída del 15% respecto al promedio zonal, pudiendo finalizar con un rinde de 26 qq/ha en soja de primera.

En el centro y norte de dicha provincia, la producción se ubicaría un 3% por debajo del promedio histórico, alcanzando los 28,6 qq/ha. Por último, las estimaciones para Entre Ríos proyectan una baja cercana al 10%, con rendimientos que rondarían los 21qq/ha de soja.

El escenario para los plantíos de soja de segunda presenta matices de mayor urgencia. En la zona núcleo y el sur de Buenos Aires, el cultivo continúa severamente afectado y requiere de inminentes nuevos pulsos de agua para salvar el potencial de rinde en lotes que hoy se encuentran deteriorados. De no recibirse lluvias en los próximos días, la pérdida de producción podría ser irreversible. Esta situación es particularmente crítica en el sudeste de Buenos Aires; en la región de Necochea, el sector enfrenta una de las sequías más agudas de los últimos 40 años.

Maíz temprano y tardío

El panorama para el maíz temprano guarda similitudes con la oleaginosa. Regionalmente, el impacto del déficit hídrico consolidó recortes de hasta un 20% en el sur de Córdoba, donde los rindes promedio se sitúan en torno a los 85 qq/ha.

En Entre Ríos, una merma del 9% deja rendimientos proyectados cercanos a los 75 qq/ha. No obstante, en el centro y norte de Santa Fe, las labores de cosecha comenzaron con resultados alentadores que promedian los 80/85 qq/ha, lo que permite situar la proyección nacional para el segmento temprano en 23 millones de toneladas.

Pero hay zonas, como en el sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires, en dónde ya se ha comenzado con la cosecha de algunos cuadros y muchos están sorprendidos. En esta región, si bien hay mucha brecha entre mínimos y máximos, el promedio llega a los 110 quintales por hectárea con máximos de 200 quintales, por ejemplo en algunos campos de Colón.

En tanto, en el maíz tardío, al igual que sucede con la soja de segunda, el resultado final de la campaña dependerá de la concreción de los nuevos frentes de tormenta pronosticados para esta primera quincena de marzo. Estos eventos climáticos serán la clave definitiva para consolidar los números en las zonas que aún presentan perfiles hídricos ajustados.

Adicionalmente, el mercado mantiene una atención estricta sobre el riesgo de heladas tempranas durante el mes de marzo, fenómeno que podría generar daños significativos en los cultivos tardíos que aún no completaron su ciclo biológico.

Bajo estas variables, el escenario proyectado para la producción total del cereal es de 57 millones de toneladas, cifra traccionada fundamentalmente por los 33 millones de toneladas que se esperan obtener del maíz tardío.

En Junín

En cuanto al partido de Junín, los productores y técnicos destacan la muy buena expectativa de rindes tanto para la soja de primera cómo para la de segunda, al igual que para los maíces. Es que aquí, si bien no abundaron las precipitaciones, sí se presentaron en momentos justos en que se necesitaban. Hay entusiasmo, aunque prefieren no arriesgar expectativa de rinde y esperar a que los monitores de las cosechadoras y fundamentalmente las tolvas, den el ultimo veredicto.

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