Donald Trump lanzó una campaña para fomentar el consumo de leche entera, con una imagen del presidente y el lema “El bigote de leche está de regreso”.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, firmó ayer una ley que autoriza nuevamente el uso de la leche entera y con grasa al 2% en los establecimientos escolares americanos.
Todo comenzó hace unos días, cuando el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) publicó una imagen del presidente Donald Trump para animar a la población a consumir leche entera, marcando así un cambio en la política alimentaria federal que elimina las restricciones a las grasas saturadas naturales y devuelve este producto a las escuelas a partir de este 2026.
La imagen, difundida en redes oficiales con el lema «El bigote de leche está de regreso», se transformó en una campaña nacional para revertir años de consejos nutricionales enfocados en productos descremados. Desde la Casa Blanca afirman que la grasa láctea juega un papel importante en el desarrollo infantil y en la salud metabólica.
La difusión de la imagen coincide con la puesta en marcha de la Ley de Leche Entera para Niños Saludables (Whole Milk for Healthy Kids Act), firmada por Trump y aplicada por el USDA. Esta norma permite nuevamente ofrecer leche entera y con hasta 2% de grasa en los comedores escolares, una opción que había sido eliminada en 2012 durante la administración de Barack Obama.
«Estamos devolviendo el sabor y la nutrición a nuestras escuelas», declaró Trump hace unos días durante un acto con productores lácteos en Wisconsin. Según el Gobierno, la prohibición de la leche entera provocó mayor desperdicio de alimentos, ya que muchos estudiantes rechazaban las versiones descremadas por su sabor y bajo poder saciante.

Detrás del relanzamiento de la campaña láctea está la influencia del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., principal promotor de las nuevas Guías Alimentarias 2025-2030. Kennedy criticó que las grasas naturales hayan sido «demonizadas» durante años, mientras se toleraba el consumo excesivo de azúcares y aceites ultraprocesados.
En línea con esa visión, el USDA modificó sus directrices oficiales y presentó una nueva pirámide alimentaria que prioriza los «alimentos reales». En ese esquema, los lácteos enteros y las proteínas animales recuperan protagonismo, desplazando a los carbohidratos refinados.
La campaña con la imagen de Trump busca reactivar la industria láctea, afectada por la baja en el consumo de leche líquida y el auge de alternativas vegetales. Con el regreso del producto a las escuelas y el respaldo del gobierno, el USDA prevé una recuperación de la actividad tambera.
«Es un día histórico para nuestros productores», dijo la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins. «Al promover otra vez la leche entera, fortalecemos los huesos de nuestros niños y la economía rural».
Aunque organizaciones como la Asociación Americana del Corazón advierten sobre un posible aumento en el consumo de grasas saturadas, la administración Trump defiende su postura y cita estudios recientes que no vinculan la grasa láctea con enfermedades cardiovasculares e incluso sugieren que podría reducir el riesgo de diabetes tipo 2.
















