La empresa Los Grobo perdió más de $1.300 millones en 2020

Los Grobo perdió más de $1.300 millones en 2020. Cómo es su plan para evitar el default. Dicen que eficientizar los aspectos financieros, impositivos y logísticos son los principales lineamientos del holding para mejorar la performance comercial.

A pesar de haber mejorado su situación financiera durante lo que va del año, con ganancias por $426 millones contra una pérdida de $2.098 millones en igual período del 2020, el mayor grupo agropecuario de la Argentina todavía sufre la amenaza de un posible default.

La sociedad, controlada por Grupo Los Grobo Holdings L.L.P que tiene sede en la ciudad canadiense de Vancouver, presenta resultados acumulados negativos que la encuadran en el artículo 206 de la Ley General de Sociedades.

Es decir, en la reducción obligatoria del capital por la pérdida de las reservas en su totalidad y del 50% del capital social.

Por ese motivo, el directorio de Los Grobo decidió convocar a una asamblea extraordinaria, tal como lo marca la normativa vigente, para que se defina uno de los planes de acción que sus ejecutivos se encuentran analizando poner en marcha para subsanar esta situación.

El Grupo se dedica principalmente a la comercialización, acopio y transporte de granos, semillas, cereales y forrajeras, a la producción y comercialización de agroinsumos y harina de trigo y a la producción agrícola.

Si bien su posición financiera sigue siendo endeble, a mitad de año logró que la calificadora Fix ratificara una «perspectiva estable» sobre sus actividades.

La firma agrícola del empresario Gustavo Grobocopatel a empresa viene arrastrando dificultades financieras, pero aun en el contexto de la pandemia ha logrado reducir su endeudamiento y mejorar su perfil de deuda, que implicará una menor carga de intereses para los próximos años.

De todos modos, la calificadora advirtió que «monitoreará la evolución de la monetización de las ventas del sector y podría modificar su perspectiva en caso de un atraso significativo en las cobranzas de las compañías calificadas».

Por eso, más allá de la mejora parcial en sus cuentas, el holding acumula fuertes pérdidas por $1.369 millones el año pasado; de $421 millones en el 2019 y de $1.234 millones en el 2018, evidenciando que la situación de crisis macroeconómica y los problemas propios del sector en el que se desempeña han generado una inestable situación para sus operaciones.

De hecho, la pandemia del Covid-19 no fue el principal problema para Los Grobo, teniendo en cuenta que sus actividades no fueron afectadas por las medidas restrictivas establecidas por el gobierno nacional para combatir los contagios.

Por lo menos así surge de un documento elaborado por el grupo para informar los resultados financieros del período finalizado en junio pasado, y en donde se asegura que todo el grupo económico se encuadra dentro de las excepciones marcadas por el decreto presidencial que estableció condicionantes a la circulación de personas y operaciones empresarias, entre otras medidas.

Según el informe, «tanto Los Grobo Agropecuaria como el resto de las sociedades del grupo, se han mantenido plenamente operativas durante el todo el período de aislamiento que decretó el gobierno nacional, en virtud de que todas las operaciones se encuentran incluidas entre las actividades exceptuadas».

Pero a pesar de este escenario optimista, el grupo no pudo mantener flujos de caja positivos que le permitieran desarrollar sus negocios normalmente y debió encarar sus esfuerzos a reperfilar el pago de sus deudas.

De hecho, en agosto pasado y junto a su controlada Agrofina, debió suscribir un acuerdo de espera («stand-still») en relación a los contratos de préstamo sindicados firmados en 2017 y 2019 por casi u$s100 millones con el objeto modificar los términos y condiciones de ambos créditos.

Lo hizo en base a una propuesta («term-sheet») elaborada por el consorcio de bancos prestamistas, en virtud de la cual Agrofina y Los Grobo Agropecuaria pagarían 10% y 15% de los vencimientos iniciales en los plazos originales, y refinanciarían el saldo de manera tal que el vencimiento final de los préstamos sería en agosto del 2025. El acuerdo también establece un plazo de espera de 45 días, prorrogable por 30 días adicionales.

Esto la llevó además a frenar la búsqueda de nuevos fondos en los mercados de capitales, más allá de un programa de Obligaciones Negociables (ON) que tiene vigente por u$s80 millones cuyo vencimiento opera el 27 de febrero del 2024.

De manera paralela, durante el primer semestre de este año, resultado operativo de la compañía fue de $4.668 millones de ganancia, implicando un aumento del 65% en comparación con el año anterior.

En términos financieros también ha experimentado una leve mejora, sin cambios significativos en el resultado a la exposición de activos y pasivos en moneda extranjera.

La empresa aclara, sin embargo, que sus negocios «están fuertemente expuestos al dólar, por lo que una devaluación del tipo de cambio mejora el margen operativo».

Para lograr mejorar su perfil financiero y operativo, Los Grobo buscará eficientizar los aspectos financieros, impositivos y logísticos para mejorar la performance comercial. Con este objetivo, su directorio estableció un plan de acción comercial orientado a capturar más negocios y mayor rentabilidad, priorizando el retorno sobre el capital invertido.

La idea es continuar desarrollando y expandiendo las principales unidades de negocio aprovechando, por ejemplo, que en su segmento de agroinsumos la mayor cobertura geográfica y la maduración de sucursales le permitirá aumentar la facturación consolidando la presencia de la marca.

También estableció una mejor gestión de cartera de productores; gestión de territorio; digitalización a través de una plataforma propia para autogestión de productores y seguimiento de indicadores de negocios por parte de las sucursales para incrementar el número de clientes.

Respecto del área de comercialización de granos, Los Grobo proyecta lograr un crecimiento definido y superar los dos millones de toneladas.

Con relación al área de producción agrícola, logró consolidar con los cultivos de segunda ocupación una superficie total de 238.000 hectáreas, en asociación con terceras partes, como son clientes, propietarios de tierras, proveedores de servicios entre otros, alcanzando una participación propia de 45% sobre la superficie total.

El holding también basa su estrategia de expansión en la diversificación de la zona geográfica donde opera, lo cual considera un factor determinante al momento de medir y mitigar los riesgos del negocio agrícola, con presencia en seis provincias como son Buenos Aires; Córdoba; Entre Ríos; La Pampa; Santa Fe y Santiago del Estero.

En el primer semestre de este año, la cosecha fina tuvo rindes menores en las regiones del norte, que lograron ser compensados con rindes mayores de las regiones del centro y sur del país, logrando así los promedios proyectados desde inicio de la campaña.

En el medio de este proceso también decidió cambiar su CEO, puesto que desde julio pasado ocupa Enrique Jorge Flaiban en reemplazo del renunciante Jorge Arpi, quien aceptó otro desafío profesional en el exterior del país. El nuevo ejecutivo mantuvo el rumbo marcado para que la mayor cobertura geográfica y la maduración de las sucursales actuales le permitirá aumentar la facturación consolidando la presencia de la marca e intensificando la venta cruzada entre negocios.

Mayor superficie
Para Los Grobo, es fundamental continuar liderando la provisión de productos, servicios y conocimiento para la cadena de valor del agro en Argentina y su región a partir de la comercialización de granos, acopio y soluciones logísticas y el asesoramiento técnico para la producción agrícola.

«Nuestro espíritu emprendedor, conocimiento de la actividad y modelo de integración nos han permitido ofrecer la mayor propuesta de servicios de valor agregado en el sector: siembras asociadas, asesoramiento y apoyo financiero, negocios de trigo para la producción de harinas, semillas seleccionadas, agricultura de precisión», sostiene la compañía en el último informe de resultados publicado en la web de la Comisión Nacional de Valores (CNV).

De todos modos, debió iniciar la planificación de la campaña 2021 bajo un marco de gran incertidumbre ligada a los precios de los commodities en el inicio de la pandemia que se sumaron a pronósticos que indicaban mayor probabilidad de tener precipitaciones por debajo de lo normal.

A partir de este escenario, los planteos se focalizaron en aumentar la superficie de grano fino, girasol y maíz respecto al ciclo anterior, también buscando equilibrar y mantener las rotaciones en cada uno de los lotes de producción.

Durante el desarrollo de los cultivos, zonas como Entre Ríos y Santa Fe, fueron castigadas climáticamente por eventos de heladas en los cultivos de grano fino y periodos de deficits hídricos durante el desarrollo de los cultivos de grano grueso, produciendo impactos en las productividades de la región que fueron mitigadas en su mayor parte por muy buenas condiciones en Córdoba, San Luis centro y sudeste de Buenos Aires.

En cuanto al contexto de precios, revirtieron su situación impactando positivamente en la generación de resultados del negocio. De igual modo, se vio beneficiada por los precios de los commodities que vienen mostrando aumentos superiores a los de otros años debido a distintos factores como el aumento de la demanda por la recuperación pos pandemia, principalmente proveniente de China.

También por el comportamiento del dólar, que se ha devaluado respecto de otras monedas internacionales, producto de las políticas fiscales tomadas para mitigar los efectos del Covid-19.

Otros datos positivos son el posicionamiento de los fondos de inversión y la disminución en la producción actual y estimada, en alguno de los principales productores del mundo, como fue el caso del maíz brasilero.

A esto se suman mejoras en las proyecciones de la cosecha 21/22, que se estima en 130 millones de toneladas gracias a mejoras en los rindes y distribución de la superficie por cultivo.

La anterior cosecha 20/21 había finalizado con un volumen de 117 millones de toneladas, lo que implicó una disminución del 8 % con el ciclo anterior (cosecha 19/20).

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