La sequía comenzó a pegar en el corazón triguero argentino

No cesa la preocupación por la fuerte sequía que azota la Pampa Húmeda Argentina. Encima, ahora también empezó a golpear el sur bonaerense, justo donde se encuentra el corazón triguero argentino.

Las proyecciones de producción nacional de trigo se ubican entre 16,5 y 17,5 millones de toneladas, muy por debajo del récord de más de 20 millones del año pasado, pero todavía dentro de un rango que podría considerarse como una cosecha escasa, pero no tan mala.

Sin embargo, gran parte de esa cifra se sostiene porque, hasta el momento, el núcleo triguero del sur de Buenos Aires, la principal zona productora de este cereal en el país, venía eludiendo los efectos de una sequía que, por el contrario, en la zona núcleo es histórica.

El problema es que se acaban de prender luces de alerta, porque la Oficina de Riesgo Agropecuario (ORA) en su último informe climático semanal destaca que acaba de alertar sequía en la región sur de la provincia de Buenos Aires.

Panorama hídrico

“Sobre el sur de Buenos Aires, que hasta ahora mantenía reservas marcadamente mejores que el área triguera norte, presenta actualmente algunas áreas deficitarias. Los almacenajes del resto del área se clasifican como regulares o escasos”, advierte el reporte de la ORA.

El análisis corresponde a la disponibilidad de agua en el primer metro de suelo, al mismo tiempo indica que las zonas más comprometidas con sequía son las provincias de Santiago del Estero, Córdoba, La Pampa y Santa Fe, además del noroeste de Buenos Aires y oeste de Entre Ríos.

Solo se mantienen “rastros de reservas adecuadas”, en el extremo sudeste de Buenos Aires y en áreas del Litoral. Cabe destacar que estas regiones son marginales para el cultivo de trigo, por lo tanto carecen del potencial de rinde de las zonas más afectadas.

Proyección trimestral

En este marco, la ORA también analiza el último pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que indica que solo en dos zonas del país –Cuyo y el NOA– las lluvias serían “normales” entre octubre y diciembre, mientras que en el resto de los territorios se mantendrían por debajo del promedio histórico. Esto, encima, con un escenario de altas temperaturas, que profundizarán la demanda de agua de los cultivos.

“Las previsiones para el próximo trimestre se hallan alineadas con la permanencia del fenómeno La Niña y sus efectos sobre la escasez de precipitaciones en primavera. Esto no significa que no va a llover en las áreas con pronóstico de lluvias escasas. Si, por ejemplo, para una región determinada el pronóstico estacional prevé las mayores chances de precipitación en la categoría inferior, es indicativo de que no puedan ocurrir eventos de lluvia o inclusive que no alguno de ellos puedan ser localmente intensos”, aclaró la ORA.

De todos modos, reconoció que “dado el déficit generalizado que se experimenta hoy, obviamente es una mala noticia que en el conjunto del trimestre la lluvias acumuladas sean escasas y/o las temperaturas resulten altas”.

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