Acaba de comenzar la cosecha gruesa y los maíces tempranos en campos de Junín presentan buenos rindes. Pero a la vez aquellos que planifican sembrar trigo se encuentran en duda por culpa de la guerra.
POR JOSÉ LUIS AMADO -PERIODISTA AGROPECUARIO- EXCLUSIVO PARA GRUPO LA VERDAD
El avance de la cosecha de maíz temprano en el área del partido de Junín, muestra resultados alentadores en términos de productividad por hectárea. Y si bien son datos preliminares, el promedio obtenido genera expectativas positivas sobre los maíces más tardíos.
Si bien la casi totalidad de los cuadros con el cereal se encuentran en estado bueno a excelente, el exceso de humedad ambiente ha obligado a los productores a ralentizar el ingreso de las máquinas. Aunque hay que hacer la salvedad que varios han ingresado igual, algunos por temor a la inestabilidad climática y otros porque la medición de la humedad del grano se lo permitía.
En este sentido, aquellos primeros que iniciaron la cosecha se encontraron con números contundentes: en el partido de Junín, se han alcanzado máximos de 140 qq/ha, aunque también se han visto lotes muy medanosos que apenas llegaron a los 80/85 quintales por hectárea.
Al mismo tiempo las labores iniciadas reflejan que el promedio de lo ya cosechado es muy auspicioso. En el partido de Junín el promedio del maíz temprano alcanza los 120 quintales por hectárea. Nada mal, teniendo en cuenta las altas temperaturas y la falta de precipitaciones durante casi todo el mes de diciembre.
Soja de primera y segunda
En lo que respecta a la soja temprana, el panorama es de gran optimismo. Con una elevada superficie implantada, la oleaginosa ha transitado sus etapas críticas con un acompañamiento hídrico fundamental.
Las precipitaciones de la semana pasada, cayeron en un momento clave: el llenado de semilla. Esto permitió que los cultivares consolidaran sus expectativas de rendimiento, especialmente en los campos de mayor aptitud agrícola.
En cuanto a la soja tardía, que cubre muchas hectáreas dado que precedió al trigo que tuvo una campaña con muchas hectáreas sembradas, se observa con focos de estrés hídrico y térmico en suelos de menor aptitud. No obstante, las lluvias están revirtiendo parcialmente este cuadro, permitiendo que el cultivo inicie su etapa de floración sin mayores inconvenientes.
De todas formas, la mayor parte de la soja de 2da se encuentra entre plena formación de chauchas y llenado de granos. Las ocurrencias de nuevas lluvias aún podrían favorecer el llenado y mejorar los rindes finales en parte de la región.
Pensando en el trigo
Hay un dicho en el sector que dice: “el campo no para”. Y es verdad, los negocios y las tareas relacionadas el campo no tienen respiro, no cesan. Apenas ha comenzado la cosecha de granos gruesos y ya los productores están pensando en la siembra de granos finos, y dentro de estos, el rey es el trigo.
Ahora la pregunta es ¿qué pasa con los fertilizantes, el insumo más caro del cultivo?. Lo primero que hay que decir es que ya aparecieron voces de especialistas que alertan sobre que la extensión de la guerra contra Irán, va a impactar en el precio de los fertilizantes y por lo tanto, afectar la planificación del trigo. No están errados, pues la urea ya aumentó US$ 167 por tonelada en Medio Oriente.
Y a esto hay que sumarle que con valores proyectados para el trigo de la campaña 2026/27 en torno a US$ 210-220 por tonelada, la capacidad de compra de fertilizantes se deteriora y obliga a ajustar los números antes de definir el nivel de inversión.
Es por esto que, por ahora, el mercado no muestra un movimiento fuerte de compras. Según el análisis del especialista, muchos productores prefieren esperar para ver cómo evoluciona el conflicto internacional y si los precios logran estabilizarse.
Además, tampoco hay precios de referencia para los insumos. Según explicó Jeremías Battistoni, analista del mercado de fertilizantes, los precios vienen mostrando una tendencia alcista, “Hoy la urea en Medio Oriente está alrededor de US$ 652 por tonelada, lo que implica una suba cercana a US$ 167 respecto del mes pasado”, explicó Battistoni.
El analista señaló que los fertilizantes fosfatados también registraron incrementos, aunque más moderados. “El fosfato diamónico está cerca de US$ 647 por tonelada, unos US$ 20 más que el mes anterior, mientras que el fosfato monoamónico en Brasil se ubica alrededor de US$ 755, con una suba de unos US$ 28”, indicó.
En concreto el escenario internacional ya empieza a trasladarse al mercado argentino. Según los cálculos que mencionó el analista, la paridad teórica de importación de la urea ronda los US$ 825 por tonelada, mientras que el fosfato monoamónico se ubica cerca de US$ 930. En el mercado local, agregó, este último incluso se comercializa alrededor de US$ 980, reflejando un contexto de oferta ajustada.
Frente a estos valores, algunos productores advierten que sería importante que el Gobierno evalúe algún tipo de medida que ayude a aliviar el costo de los insumos. Se viene de una campaña histórica de trigo, la cual casi llegó a las 30 millones de toneladas, sería lamentable que no se pueda volver a repetir.
















