25 años después se hará el primer remate de genética Wagyu
Cabañas Don Benjamín y MDN Estancias Pilar realizarán el 21 de octubre el primer remate de reproductores Wagyu en Argentina.
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El Wagyu, la raza bovina de origen japonés reconocida mundialmente por su capacidad para producir elevados niveles de marmoleo, tendrá el próximo 21 de octubre su primer remate de reproductores en Argentina.
La venta será organizada por Cabaña Don Benjamín y MDN Estancias Pilar, que sacarán a venta 50 toros, entre Puros de Pedigree y F3, F4 y F5, y 20 vientres, entre ellos vaquillonas de Pedigree preñadas, otras paridas y también F3 y F4 paridas. Las ventas estarán a cargo de Alfredo S. Mondino, con transmisión en vivo por Canal Rural, desde las 19 horas.
La subasta representa un nuevo capítulo para una genética que lleva 25 años de desarrollo en Argentina. El trabajo comenzó en 2001 con la incorporación de embriones y semen y, a partir de allí, se avanzó en la selección, reproducción y adaptación de la raza a las condiciones productivas locales.
Don Benjamín fue una de las empresas pioneras en el desarrollo del Wagyu en el país. A partir de los primeros cruzamientos sobre rodeos Angus, el programa fue avanzando en absorción hasta conformar rodeos con elevados porcentajes de sangre Wagyu y continuar luego con la incorporación de reproductores de pedigree.
Actualmente, la empresa trabaja con unas 2.500 madres Wagyu, principalmente animales 7/8, 15/16 y 31/32, mientras que el programa de selección apunta a seguir incrementando la pureza y consolidando características productivas.
El resultado de ese proceso también puede medirse en la carne. En Don Benjamín se obtienen habitualmente animales que alcanzan niveles 7, 8 y 9 de marmoleo en la escala japonesa, con ejemplares que llegaron incluso a 10 y 11.

El marmoleo, la característica del Wagyu
El principal diferencial de la raza está en su capacidad genética para depositar grasa intramuscular, formando el característico veteado o marbling.
Esta característica posee una alta heredabilidad y constituye uno de los principales atributos buscados en los programas de selección Wagyu. El resultado es una carne reconocida por sus características de terneza, jugosidad y sabor, destinada a un segmento de alto valor gastronómico. Pero para expresar ese potencial genético también hace falta tiempo.
En Don Benjamín, los terneros se destetan entre los 5 y 7 meses, con unos 180 a 200 kilos, y luego atraviesan una etapa de recría sobre verdeos y pasturas. Entre los 18 y 20 meses ingresan al feedlot, donde permanecen aproximadamente 350 a 400 días.
“El secreto es el tiempo”, resumieron desde la empresa al explicar un sistema en el que se busca sostener una ganancia de peso uniforme y permitir que el animal desarrolle progresivamente el marmoleo.
Los resultados son animales de gran tamaño: los novillos terminados se ubican habitualmente entre 800 y 850 kilos, aunque se han registrado ejemplares de 900 kilos y casos cercanos a los 1.000.




