Gloria Montaron Estrada, fue arquitecta legal de Bioceres, pero ahora –según la propia empresa-, es la protagonista de una serie de maniobras financieras y fue denunciada judicialmente por apropiarse de 12 millones de dólares en acciones y planificar una quiebra en beneficio de los nuevos accionistas.
La crisis que atraviesa Bioceres, una de las compañías argentinas más reconocidas en el sector de la biotecnología aplicada al agro, sumó un nuevo capítulo con la aparición de una denuncia judicial en los tribunales de Rosario que involucra a Gloria Montaron Estrada. La abogada estuvo a cargo de la Dirección de Asuntos Legales y Propiedad Intelectual de la compañía y también ocupó posiciones de relevancia dentro de la estructura societaria de empresas vinculadas al grupo.
Durante años, Bioceres fue presentada como uno de los principales ejemplos de innovación tecnológica en la Argentina. La compañía logró combinar investigación científica, desarrollo de nuevas tecnologías para el agro y acceso a los mercados internacionales de capitales. Ese proceso le permitió alcanzar la cotización de sus acciones en los Estados Unidos. Su recorrido la convirtió en un símbolo de una economía basada en el conocimiento y en la generación de valor agregado a partir de la producción agropecuaria.
Sin embargo, los cambios en el contexto económico, las dificultades financieras y una serie de discutibles decisiones empresariales derivaron en una profunda reestructuración. Ese proceso modificó el esquema de control de la compañía. A partir de entonces ingresaron nuevos accionistas y se abrió una disputa que todavía enfrenta a distintos sectores vinculados con la empresa.

Las denuncias sobre acciones y el patrimonio en disputa
En el centro de esa controversia aparece la figura de Gloria Montaron Estrada. La presentación ante la Justicia en el marco del conflicto societario le señala presuntas irregularidades vinculadas con la administración y transferencia de acciones. Las acusaciones sostienen que habría utilizado documentos cuya autenticidad es cuestionada y por la cual se habrían apropiado de acciones de Bioceres Crops Solutions. La cotización de esos títulos llegó a alcanzar los 12 millones de dólares.
Hasta ese momento, la abogada cobraba del holding que controlaba la compañía honorarios mensuales de 13.000 dólares, más otros ingresos en pesos estimados en 10 millones de pesos. Según trascendió, esa remuneración la ubicaba entre los ingresos más altos de la empresa. Además, contaba con el beneficio de opciones de compra de hasta 200.000 acciones. Según el NASDAQ, esas opciones llegaron a cotizar en alrededor de 2 millones de dólares.
Las operaciones denunciadas contra Gloria Montaron Estrada tuvieron un impacto económico severo. Según quienes impulsan las acusaciones, no solo afectaron a accionistas, sino también a otros actores vinculados a la actividad agropecuaria. Entre quienes afirman haber resultado perjudicados figuran productores rurales de la provincia de Buenos Aires que seguían de cerca la evolución de la compañía y de los activos relacionados con su negocio.
La contradicción con su discurso sobre propiedad intelectual y semillas
La sorpresa frente a estas denuncias fue aún mayor entre los productores agropecuarios vinculados a Bioceres. Montaron Estrada solía sostener en artículos de opinión publicados en La Nación que el desarrollo de nuevas semillas requiere muchos años de investigación e importantes inversiones. Por ese motivo, consideraba que quienes crean esas tecnologías deberían recibir una compensación económica por su utilización. En otras palabras, los productores debían pagar por las semillas cada vez que las sembraban.
Según su visión, las normas vigentes en la Argentina dificultan que las empresas recuperen plenamente esa inversión. Esto ocurre porque los productores pueden reutilizar parte de las semillas obtenidas en la cosecha sin volver a pagar por la tecnología incorporada. Sin embargo, para sus críticos, ese riguroso legalismo pareció quedar atrás cuando tuvo la oportunidad de apropiarse de acciones de la empresa.
Reestructuración, renuncia y nuevas controversias
La controversia también reavivó el debate sobre el proceso de reestructuración del grupo Bioceres. Ese proceso culminó con un profundo cambio de gestión dentro de la compañía y una quiebra que le reportó al nuevo dueño ganancias por 95 millones de dólares. Según fuentes vinculadas al conflicto, Montaron Estrada también tuvo un papel clave en el diseño jurídico de las estrategias que acompañaron esta transformación.
Su experiencia profesional en estudios como Marval, O’Farrell y Mairal le permitió desempeñar una función central en la arquitectura legal de las decisiones que derivaron en la reorganización de la compañía. También participó en el fortalecimiento de la posición de los nuevos accionistas.
Este punto constituye uno de los aspectos más sensibles de la disputa actual, ya que perjudicó a buena parte de los accionistas históricos de Bioceres. Montaron Estrada también quedó asociada a decisiones internas controvertidas, como los despidos de personal que tuvieron lugar durante los períodos de mayor tensión financiera.
“Como dice la canción: ‘Todo concluye al fin’”, les anunció la abogada a quienes vieron su rostro por primera vez al momento de ser despedidos. Estos episodios contribuyeron a aumentar la exposición pública de una ejecutiva que, hasta entonces, había mantenido un perfil relativamente bajo fuera de los ámbitos corporativos.
La situación adquirió una nueva dimensión cuando, en febrero de este año, comenzaron a circular públicamente los cuestionamientos sobre su actuación profesional y sobre las operaciones vinculadas con acciones de compañías relacionadas con el grupo. Poco después, Montaron Estrada presentó su renuncia al directorio de Moolec Science. Se trata de la firma que tomó el control de Bioceres tras la quiebra en una maniobra diseñada legalmente por ella misma.
Mientras algunos interpretaron esa salida como una consecuencia natural del creciente nivel de exposición pública y de las disputas internas, otros la vincularon con la necesidad de tomar distancia de una controversia que continúa escalando. En paralelo, la discusión sobre el futuro de Bioceres permanece abierta.
La compañía, que durante años fue considerada una referencia para el desarrollo tecnológico aplicado al agro argentino, enfrenta ahora un escenario marcado por litigios alrededor de su rumbo. Tal vez para intentar enfriar las cosas, Montaron Estrada decidió no hablar con la prensa. Sin embargo, sí inauguró una coqueta heladería en Bella Vista.
















