Creció 250% el ingreso de maquinaria agrícola importada usada
La importación de maquinaria agrícola usada o bienes de uso usados para la actividad agropecuaria, se asienta en el Decreto 273/25 del año 2025 mediante el cual se derogaron las restricciones que regían desde la década de 1990.
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La primera operación fue realizada en mayo del 2025 por una empresa de Armstrong (Santa Fe), y desde ese momento hasta el día de hoy no dejó de crecer el ingreso de distintos equipos. De hecho, en este 2026, la importación de maquinaria usada registró un fuerte crecimiento.
En lo que va del año ingresaron al país 214 equipos e implementos usados, frente a las 61 unidades fiscalizadas durante el mismo período de 2025. El incremento supera el 250% interanual.
El dato fue difundido por el Senasa en una comunicación centrada en las tareas de fiscalización que realiza en el puerto de Zárate para prevenir el ingreso de plagas a territorio argentino.
Otro dato que aporta el organismo que controla estos equipos es que la maquinaria usada llega principalmente desde Estados Unidos y en segundo lugar de países que conforman la Unión Europea.
Para ingresar al país, la maquinaria agrícola usada debe contar con una Autorización Fitosanitaria de Importación (AFIDI) y cumplir una serie de requisitos establecidos por el Senasa. El incremento de equipos importados también demanda mayores tareas de fiscalización, ya que se busca evitar que las máquinas transporten plagas que puedan afectar la producción agropecuaria nacional.
La apertura y la preocupación de la industria nacional
En abril de 2025, el Gobierno nacional eliminó el Certificado de Importación de Bienes Usados (Cibu) mediante el Decreto 273/2025, un trámite previo que servía de filtro y podía demorar las operaciones. En su reemplazo, estableció la presentación de una declaración jurada por parte del importador y modificó las restricciones que regían para distintas categorías de equipamiento.
El fenómeno ocurre en un contexto de caída y reestructuración de la fabricación nacional de maquinaria agrícola, lo que ha generado debates sobre costos, competitividad y empleo.
Tras la publicación del decreto, Enrique Bertini, -titular de sembradoras Bertini, en ese entonces presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma), había señalado que esta medida le abría la puerta a una gran cantidad de competidores que pueden vender en el país a un «precio muy bajo, casi de chatarra». «Ese flujo impactaría sobre nuestra economía, que ya viene de por sí bastante mal, debido a que nuestros clientes tienen muy poca rentabilidad», afirmaba Bertini.




