El Regador: un oficio indispensable en campos de los valles patagónicos
En los valles irrigados del norte de la Patagonia, el regador cumple un rol clave para la producción agrícola. Qué hace este trabajador, cómo funciona el riego gravitacional y por qué su experiencia es fundamental para lograr un uso eficiente del agua y buenos resultados en el campo. Fuente: Ing. Agr. Joaquín Imaz
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Cuando una persona le pregunta a la IA qué es un regador, a menos que haya consultado antes sobre riego gravitacional, le responderá que es un elemento/máquina/equipo que permite aplicar agua a una superficie. En los valles irrigados por sistema gravitacional, el regador realiza la misma función, pero en este caso se trata de una persona. Se trata de algo habitual en la Norpatagonia. A esta diferencia también se agrega otra: no hay energía eléctrica que participe en el proceso de riego.
Ser regador refiere a haber aprendido el oficio de regar. Al aprenderse con la práctica (como todo oficio) y al tratarse de un trabajo artesanal, gran parte del resultado estará explicado por la aptitud de dicha persona para aplicar agua. La otra parte del resultado estará explicado por la disponibilidad de agua (caudal) y condiciones (diseño y nivelación) del campo. Se trata de un oficio indispensable para poder transformar una zona árida en una zona muy productiva.


Qué hace un regador en la Patagonia
Su tarea comienza conduciendo el agua que ingresa al campo por medio de canales, generalmente de tierra, hasta la parcela que se pretende regar. En el sistema de riego gravitacional, el agua se mueve por diferencias de altura y a cielo abierto, no intervienen tuberías ni impulsión con bombas. Todo es posible si contamos con una fuente de agua como un río que tenga altura superior a un área determinada, lo que generalmente se llama área con dominio de riego.
Los canales principales conducen el agua desde la toma en el río hasta los campos, ingresando a los mismos por medio de compuertas. Los canales tienen una pendiente determinada que permite el movimiento del agua sin la intervención de energía eléctrica: con 2 cm cada 100 metros es suficiente para lograr dicho objetivo.
Los canales internos de los campos también cuentan con pendiente, como así también los lotes. Estos se nivelan con láser, generalmente con una pendiente vertical de entre 4 y 10 cm cada 100 metros, idealmente sin pendiente horizontal, lo cual permite que el agua se mueva en una sola dirección desde el canal/acequia.
El oficio del regador: la tarea de “inundar” los lotes
Una vez que el regador hizo llegar el agua al lote por medio del canal/acequia, debe distribuirla en una superficie en cuyos laterales tiene un bordo/taipa, similar a un lomo de burro, que permite contenerla. A dicha superficie se la denomina tablón/melga. El total de agua que conduce (caudal) el canal debe ser aplicado a los tablones que determine el regador, de lo contrario se irá acumulando agua en el canal hasta que comience a rebalsar.
El traspaso de agua del canal al tablón se puede realizar de distintas formas. Una de ellas es con caños de PVC, generalmente llamados sifones, de por ejemplo 3 pulgadas por 3 metros de largo. Otro sistema utilizado es el de compuertas o boquetes que, a diferencia de los sifones, se caracterizan por un corte en el talud del canal, por donde sale el agua hacia el tablón.
Para posibilitar la salida de agua por medio de sifones, el regador debe realizar la acción de sifonear. Básicamente, sifonear es llenar el sifón de agua con una de las puntas tapada con la mano y apoyarlo sobre el piso del tablón en un movimiento rápido y sincronizado, dejando al sifón con una punta dentro de la acequia y la otra sobre el tablón. En el caso de compuerta/boquete, el regador baja el plástico que tapa el agujero sobre el talud, permitiendo que el agua salga de la acequia al tablón.
Una vez terminado el riego del tablón, el regador levanta los sifones que haya colocado o vuelve a colocar el plástico si utiliza el otro sistema, y repite la secuencia en los siguientes tablones hasta completar el lote.

El control y el cuidado en el detalle
Cuando el regador reguló el sistema, aplicando toda el agua a los tablones, le queda esperar que la lámina de agua llegue cerca del final de los mismos. En ese lapso, que puede ser un par de horas, va controlando que no haya pérdidas en los canales/acequias, tampoco derivaciones en los bordos/taipas, y que el frente de riego sea lo más uniforme posible. De lo contrario, va realizando acciones de conducción, llevando el agua a sectores del tablón que estaban quedando sin cobertura de agua por problema de nivelación.
Para realizar su trabajo utiliza como herramientas pala con hoja corazón, moto y linternas, ya que este proceso continúa durante la noche.
Es un trabajo artesanal, no se puede replicar el resultado, pero si se lo ejecuta con responsabilidad, aplicando el conocimiento previo del lote y analizando las condiciones (suelo, cultivo, estado del cultivo y momento del año) en las que se va a regar, se logran resultados similares entre riegos. Por lo tanto, es fundamental mantener motivado al regador y en permanente estado de conciencia respecto de las virtudes del riego y a las pérdidas económicas que se originan por una mala ejecución del regador. Regar no es tirar agua al campo.
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