Hacer trigo en campo alquilado sigue en rojo

Bajaron las retenciones, pero el margen del trigo en campo alquilado sigue muy complicado.

La reducción de los derechos de exportación del 7,5% al 5,5% para el trigo y la cebada, anunciada por el presidente Javier Milei, llega en el momento más crítico del calendario agrícola: el tramo final de decisiones de siembra para la campaña 2026/27, con fertilizantes y combustibles en máximos históricos que habían llevado el margen neto del trigo en campo alquilado a una pérdida de 103 dólares por hectárea.

El impacto fiscal de la medida sobre la campaña en curso se estima en apenas 29 millones de dólares, un costo acotado que el propio mercado podría compensar si la rebaja incentiva mayores exportaciones.

El momento del anuncio no es menor. Al 21 de mayo, la siembra de trigo había avanzado sobre el 3% del área de intención y la de cebada sobre el 6%, según datos de la Secretaría de Agricultura. En cebada, el 92% de la producción se concentra en la provincia de Buenos Aires, mientras que el trigo muestra avances más distribuidos geográficamente, con el norte argentino y Entre Ríos liderando las labores con una cobertura promedio del 30% de la superficie a implantar. Las decisiones sobre área, densidad y paquete tecnológico todavía están abiertas.

El problema de fondo era el costo. La suba de combustibles y fertilizantes derivada del conflicto en Medio Oriente llevó la relación urea-trigo al nivel más alto de la historia: nunca antes había hecho falta entregar tantos kilos de trigo para comprar uno de urea. Fertilizantes y fletes llegaron a explicar en conjunto el 54% de los costos de producción del cereal, incluso para un campo modelo ubicado a 150 kilómetros del puerto de Rosario.

En ese escenario, el margen neto en campo propio quedaba en 94 dólares por hectárea según estimaciones de GEA-BCR, y se desplomaba a una pérdida de 103 dólares en el caso del campo alquilado.

La baja de dos puntos en las retenciones no resuelve ese cuadro de un plumazo, pero aporta oxígeno concreto. Según el análisis de GEA-BCR, de implementarse la medida, el FAS teórico del trigo mejoraría entre 4,8 y 4,9 dólares por tonelada, lo que representa una mejora de entre 2,2% y 2,3% en la capacidad de pago compradora tanto para posiciones con descarga próxima como para la nueva cosecha. La medida aún no ha sido oficializada en el Boletín Oficial y recién regiría desde junio.

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