Una hectárea de vid en el Valle de Uco produce pérdidas por $ 2,6M
Según un relevamiento de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), una hectárea de vides en pleno Valle de Uco –Mendoza-, genera una pérdida de 2,6 millones de pesos.
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Producir una hectárea de vid en el Valle de Uco demanda una inversión cercana a los 7 millones de pesos, mientras que el ingreso estimado alcanza los 4,4 millones de pesos. Esto representa una pérdida aproximada de 2,6 millones por hectárea. O sea, un viticultor solo recupera un 62 por ciento de los costos de producción. Es decir, registra una pérdida del 38 por ciento.
Los costos contemplados en el cálculo son: mano de obra, insumos, labores, energía, combustible, cosecha y acarreo. Quedan afuera de esta estimación la tierra, inversiones en infraestructura, amortizaciones ni rentabilidad del capital.
Estos datos están contenidos en un informe surgido de la recorrida productiva que el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Carlos Castagnani, realizó por el Valle de Uco junto a la Sociedad Rural del Valle de Uco, acompañado por Mario Leiva, Claudio Giusti y dirigentes locales reunidos en la Cooperativa Vitivinícola San Carlos Sud. Allí se analizó la situación que atraviesa la producción vitivinícola de la región y «el fuerte impacto que tienen los altos costos sobre la rentabilidad de los productores».
Clima árido para la economía regional
Durante los encuentros mantenidos con referentes del sector, se advirtió una creciente pérdida de competitividad que compromete el futuro de una de las principales economías regionales del país.
Durante los encuentros mantenidos con referentes del sector, se advirtió una creciente pérdida de competitividad que compromete el futuro de una de las principales economías regionales del país.
Los productores expresaron la preocupación por una estructura de costos que continúa aumentando mientras los precios que reciben por su producción no alcanzan para cubrir la inversión necesaria para producir.
«Los productores necesitan condiciones para ser competitivos. No puede naturalizarse que trabajar durante todo un año signifique producir a pérdida. Defender a las economías regionales es defender el empleo, el arraigo y el desarrollo del interior productivo argentino», señalaron desde CRA al finalizar la recorrida por el Valle de Uco.
No solo la vid
Desde CRA se advirtió que esta realidad no es exclusiva de la vitivinicultura mendocina, sino que refleja la situación que atraviesan numerosas economías regionales, donde producir resulta cada vez más costoso y menos rentable. La falta de competitividad desalienta las inversiones, dificulta el crecimiento del sector y pone en riesgo el arraigo, el empleo y el desarrollo de las comunidades del interior productivo.
En ese sentido, la entidad reiteró la necesidad de avanzar en políticas públicas que permitan mejorar las condiciones para producir, reduciendo la carga impositiva, eliminando los costos distorsivos y generando herramientas que devuelvan previsibilidad y competitividad a las economías regionales.




