Se complicó la campaña agrícola en el oeste y sur bonaerense
El clima no da tregua, así lo manifiestan productores y técnicos que ven que se les va complicando la campaña de granos gruesos.
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Ocurre que con lotes que todavía tienen agua, napas cerca de la superficie y una cosecha de maíz que sigue sin terminar, el pronóstico de una posible primavera bajo condiciones de El Niño comenzó a cambiar las decisiones de los productores para la campaña 2026/27 en algunos partidos bonaerenses.
Así ocurre en Bolívar, Carlos Casares y General Pueyrredón, donde algunos optaron por aplicar menos tecnología, cambiaron de cultivo, guardaron los mejores lotes para la gruesa o empezaron a revisar la forma de alquilar los campos.
Por ejemplo, en Bolívar, el actual escenario hizo que se invirtiera menos en los ambientes con mayor riesgo de inundación. Incluso en algunos bajos donde se pudo sembrar, los productores redujeron la tecnología aplicada porque no saben si podrán completar el cultivo.
A la incertidumbre climática se suma la situación económica: después de la inundación de 2025, muchos productores llegan a la nueva campaña con dificultades financieras. “Los números de la agricultura hoy no están bien, entonces el productor no va a arriesgar”, resumió Fernando Mónaco, exdirigente de la Sociedad Rural de Bolívar. Mónaco calculó una merma de la superficie sembrada con trigo y cebada en Bolívar de entre un 40% y un 50%, mientras todavía queda sin cosechar cerca del 60% del maíz.
La incertidumbre también cambió los acuerdos para trabajar campos alquilados. El alquiler fijo está siendo reemplazado por contratos a porcentaje, donde el dueño y quien siembra comparten tanto el resultado como el riesgo. “Normalmente veníamos de alquileres de campo y hoy se está trabajando sobre porcentaje. En vez de alquilar, las empresas te ofrecen un porcentaje”, contó Mónaco. Para la campaña gruesa, en Bolívar se espera un crecimiento del girasol.
En tanto, en Carlos Casares, productores señalan que se sembrará más maíz que soja si se confirma un Niño intenso. “Si se avecina, como dicen, un Niño severo, nosotros ya estamos con los bajos llenos. Quiere decir que, si llueve mucho, los bajos van a llenarse más y solamente se van a hacer las lomas”, advierten. El temor es que el agua también llegue a las medias lomas.
En ese caso, la soja corre más riesgo porque debe cosecharse muy cerca del suelo. “Las medias lomas se pueden llegar a anegar y, si se anegan, la soja se pierde. La soja la tenés que cosechar a partir de los cinco centímetros. El maíz por lo menos lo podés cosechar con orugas con medio metro de agua”, explican.
Por su parte, la superficie de trigo y cebada también tuvo una importante caída en Carlos Casares. Habitualmente se hacen alrededor de 20.000 hectáreas de trigo y entre 5000 y 6000 de cebada, pero en la campaña 2026/27 se habrían sembrado solamente entre 2000 y 3000 hectáreas entre los dos cultivos. Algunos productores aprovecharon una corta ventana para sembrar porque necesitan ingresos en diciembre próximo. “Se vieron obligados a hacer algo para llegar a diciembre y tener ese cambio de dinero, como para ir saldando deudas atrasadas”, explicó Bernardi.
En General Pueyrredón, Area y Busetto no hablaron de una caída tan grande de la superficie fina, pero sí de cambios de cultivos y demoras en las fechas de siembra. Area contó que en uno de sus campos tenían previsto sembrar trigo y solo tuvieron una semana para trabajar. “Esas cosas están pasando. Antes no nos pasaban”, señaló. A diferencia de lo que ocurre en los bajos de Bolívar, en General Pueyrredón la idea es usar más tecnología en los mejores lotes y destinar a ganadería los ambientes con mayores dificultades.
“Hay que tratar de ser más eficiente en los lotes agrícolas, meterse a sembrar, buscar altos potenciales, mejorar y usar toda la tecnología y, por ahí, volcarse más a la ganadería”, sostuvo Area. La campaña anterior todavía condiciona esos planes. En la zona queda cerca de un 5% de la soja y más del 60% del maíz sin cosechar. Las lluvias frecuentes, la humedad alta, la falta de viento y las pocas heladas no permitieron que los granos y los lotes se secaran.




