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Actualidad y Mercados 19 de septiembre de 2026 Por Redacción

Cuáles son las 4 teorías sobre la caída en el consumo de carne vacuna

Qué pasa con el consumo de carne vacuna en Argentina. A continuación, un análisis de las cuatro razones por las que cae el consumo.

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Cuáles son las 4 teorías sobre la caída en el consumo de carne vacuna

Por: José Luis Amado -Periodista Agropecuario- Exclusivo para GRUPO LA VERDAD

Una de las noticias con mayor repercusión en los medios de la última semana tuvo que ver con el dato de consumo de carne vacuna. Ese dato, el cual suele ser muy impactante desde el uso de los medios no especializados en estos temas, -por su alto grado de sensibilidad social-, provocó mucha repercusión mediática y política.

La noticia decía que en los últimos 12 meses cayó un 9,5% el consumo de carne vacuna, llevando hoy la ingesta anual a 46 kilos por persona y por año. El dato fue aportado por la Cámara de la Industria del Comercio de Carne y Afines de la República Argentina (CICCRA).

En este sentido, lo que sí se puede aseverar es que es verdad que hay una retracción en el consumo de carne de vaca pero que no hay una sola razón. Al contrario, se podría coincidir en que son varias las causas que llevan a esta situación y que todas son atribuibles a una combinación de factores estructurales y coyunturales. Las principales explicaciones que se manejan son las siguientes:

*1: La teoría del «shock» de oferta y precio
Esta es la posición más difundida por los medios de comunicación y la Cámara de la Industria de la Carne (CICCRA). Aquí la idea es que la caída actual del consumo no es solo por la falta de demanda, sino por un problema de oferta de animales, por lo cual aumenta su precio.

Esto se daría por dos razones, primero por la retención de vientres. Es decir, el ciclo ganadero entró en una fase de retención de hembras, lo que reduce drásticamente la oferta de carne disponible para el mercado interno.

Y segundo, por la presión exportadora. Aquí ocurre que, como la producción interna bajó y las exportaciones crecieron (impulsadas por cuotas hacia EE. UU.), una mayor porción de la carne se fue al exterior. Esto dejó menos volumen para los argentinos, presionando los precios locales al alza. Lo cual es verdad, dado que esta se disparó muy por encima de la inflación general (51,2% la carne vs. 33,7% la inflación), lo que actúa como un impedimento para los consumidores de menores ingresos.

*2: La teoría del cambio de dieta
En este punto el enfoque es más a largo plazo. Esta teoría tiene muchos defensores, entre ellos el reconocido analista del mercado ganadero Víctor Tonelli, quien sostiene que la caída no es un fenómeno exclusivamente argentino ni reciente y que tiene que ver con una competencia de precios relativos.

Esto se da por que la carne vacuna es estructuralmente más cara de producir que la de pollo o la de cerdo. Mientras la vaca requiere años de crianza a cielo abierto, el pollo se produce en menos de dos meses bajo techo, lo cual abarata sus costos.

Lo otro que defiende esta teoría, es que hay una sustitución «natural» entre las carnes. Es decir, el consumidor, ante la diferencia de precios (el cerdo puede costar la mitad que la carne vacuna), migra hacia proteínas animales más económicas. Concretamente, no se trata de una cuestión de necesidad, sino de que las carnes blancas han ganado terreno en la preferencia por su relación precio/calidad.

*3: La teoría del deterioro del poder adquisitivo
Desde una mirada económica más amplia, hay quienes sostienen que la caída del consumo de carne vacuna refleja la pérdida de capacidad de compra de los hogares. Esto es que, más allá del salario formal, el dinero que queda libre después de pagar gastos rígidos (luz, gas, transporte) se derrumbó, pues se estima que el ingreso disponible de los trabajadores formales cayó un 31% real desde fines de 2023.

Es decir, se priorizan los gastos, y al quedar menos margen para gastos no esenciales, la carne vacuna (especialmente los cortes más caros) es lo primero que se recorta, o en su defecto se la reemplaza por opciones más baratas para sostener el consumo de proteínas.

*4: La teoría cultural y de hábitos de compra
Se trata de un componente menos económico y más sociológico; el cual apunta a que se modificó la forma en que los argentinos compran y cocinan. Aquí, juega un rol muy importante la desaparición de las carnicerías de barrio y una cada vez mayor concentración de supermercados con una gran oferta de productos elaborados (hamburguesas, milanesas, etc). Es decir, el mostrador tradicional perdió peso y con eso las recomendaciones de los carniceros.

En resumen, el consenso generalizado es que la caída en el consumo de carne vacuna se explica por una tormenta perfecta: la oferta de carne vacuna se retrajo (por decisiones ganaderas y exportaciones), los precios se dispararon, y el bolsillo de los argentinos perdió poder de compra. Esto aceleró una tendencia de largo plazo hacia el consumo de carnes más económicas y tanto o más saludables como el pollo y el cerdo.

Finalmente decir que según datos de este 2026, los argentinos consumimos por persona y por año 50 kilos de carne de pollo, 46 kilos de carne bovina y 20 kilos de carne de cerdo. Suma un total de 116 kilos entre todas las carnes. Casi lo mismo que hace 50 años, solo cambió el tipo de carne. Pues en esos años se consumían casi 100 kilos de carne vacuna y otros 20 kilos entre cerdo y pollo. La carne de pescado no ha sido tenida en cuenta para el anterior resultado, pero, -por si te interesa el dato-, se consumen unos 6 kilos por año y por persona.

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