Anticipan un verano con temperaturas inferiores a las normales
El verano 2026/2027 podría presentar una combinación climática de especial interés para el agro argentino: más lluvias y temperaturas medias inferiores a las habituales en buena parte de la región núcleo.
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Así lo anticipa el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en su pronóstico climático trimestral para noviembre, diciembre de 2026 y enero de 2027, que confirma una tendencia relevante para la planificación de la campaña agrícola.
Esta perspectiva llega en un año marcado por el fenómeno El Niño, que suele favorecer mayores precipitaciones en distintas zonas de la región Litoral. Sin embargo, El Niño no implica necesariamente temperaturas más elevadas: las tendencias de lluvias y temperaturas responden a patrones diferentes y deben analizarse por separado.
El SMN también señala una mayor probabilidad de que la frecuencia de temperaturas máximas muy elevadas sea inferior a la habitual, especialmente en la franja central y el noreste del país. Esto no significa que el verano estará libre de jornadas sofocantes, sino que la tendencia estadística del trimestre apunta a un comportamiento térmico diferente del promedio histórico.
El pronóstico del SMN también presenta una señal favorable a precipitaciones superiores a las normales en amplias zonas productivas.
La tendencia comprende al Litoral, con una señal más marcada hacia el norte, además del oeste de Santa Fe, Córdoba, el este de San Luis, La Pampa y la provincia de Buenos Aires, aunque con menor probabilidad hacia el este bonaerense.
Para el agro, la combinación de mayores probabilidades de lluvia y temperaturas medias más moderadas podría resultar favorable si el agua se distribuye de manera adecuada. La recarga de los perfiles de humedad puede contribuir al desarrollo de los cultivos estivales y a la disponibilidad de pasturas para los sistemas ganaderos.
No obstante, el escenario también exige atención. El organismo advierte sobre la posibilidad de eventos de precipitación localmente más intensos que lo habitual, especialmente en el centro y noreste argentino. Los excesos hídricos pueden dificultar las labores agrícolas, el tránsito de maquinaria y el manejo de los establecimientos rurales.
Además, una tendencia trimestral más lluviosa no garantiza precipitaciones regulares: pueden registrarse períodos secos entre episodios intensos, con efectos muy diferentes según la localidad y el estado de los suelos.
En el norte del Litoral se esperan temperaturas medias dentro de los valores normales. En tanto, el norte de Cuyo, el sur de Santiago del Estero y el noreste de la Patagonia presentan una tendencia a registros normales o inferiores a los habituales.
En precipitaciones, el panorama también es heterogéneo: mientras amplias zonas del centro y noreste tienen una señal favorable a lluvias superiores a las normales, el oeste del NOA y el sur de la Patagonia presentan mayores probabilidades de registros inferiores a los habituales.
El pronóstico trimestral ofrece una referencia para anticipar escenarios, pero no permite conocer con precisión cuántos milímetros lloverán en cada establecimiento ni qué temperatura se registrará en una jornada determinada.
Por eso, será fundamental seguir la evolución de los pronósticos de corto plazo y las alertas meteorológicas, especialmente ante la posibilidad de tormentas intensas y excesos de agua.
Para la región núcleo, la señal que deja el informe es clara: el inicio del verano podría combinar mayores probabilidades de lluvias con temperaturas medias inferiores a las normales, una configuración que merece seguimiento en plena campaña agrícola.
La evolución efectiva de las precipitaciones, la humedad de los suelos y la aparición de episodios extremos terminarán definiendo si estas condiciones se traducen en una ventaja productiva o en nuevos desafíos para el campo.




